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D.Blas de Lezo

Un navío con fuego de 36 libras Don Blas de Lezo y Olavarrieta
Si visitamos la ciudad de Londres podremos ver una famosa zona de la misma
llamada Portobelo, o admirar la tumba que rinde homenaje a la figura de Edward Vernon en la Abadía de Westminster, sin embargo la realidad arroja para ellos una dudosa gloria debido a las acciones de un marino español, que
vergonzosamente y en paralelo ha sido olvidado tras su participación en una de las batallas más desiguales y cruentas de la Historia.

Blas de Lezo y Olavarrieta nace en Pasajes (Guipúzcoa, España) el 3 de febrero de 1689. Pertenece a una familia de nobleza baja con ilustres marinos entre sus antepasados y en un pueblo prácticamente dedicado en exclusiva a la mar. Por ello no debe extrañar que con apenas doce años, en 1701, se enrole como
guardiamarina al servicio del conde de Toulouse, Alejandro de Borbón hijo de
Luis XIV. Se integra en la armada francesa porque la española era apenas
inexistente, la situación era calamitosa y lamentable, fiel reflejo del
descalabro económico y la decadencia de los Austrias. Tres años más tarde
estallará la Guerra de Sucesión en España, al no dejar Carlos II descendencia
alguna, enfrentando a Felipe de Anjou por parte francesa y al archiduque Carlos de Austria apoyado por Inglaterra, ya que esta última temía el poderío que alcanzarían los borbones en el continente. Fue frente a Vélez-Málaga, el 24 de agosto de 1704, cuando se produce la batalla naval más importante del conflicto. En dicho combate se enfrentaron 96 naves de guerra francoespañolas (51 navíos de línea, 6 fragatas, 12 galeras, 8 brulotes y otras 19 naves variadas) y 68 navíos de línea angloholandeses, sufriendo 1500 y 2700 bajas respectivamente. Blas de
Lezo participó en aquella batalla a bordo del Foudroyant (104)* batiéndose de
manera ejemplar hasta que una bala de cañón le destrozó la pierna izquierda,
teniéndosela que amputar por debajo de la rodilla. Debido al valor demostrado en aquel trance y en el propio combate, es ascendido en 1704 a Alférez de Bajel de Alto Bordo por Luis XIV y se le ofrece ser asistente de cámara de la corte de Felipe V. Evidentemente necesitó una larga recuperación y rechazó estar en la corte, pues ambicionaba conocer la artes marineras y convertirse en un gran comandante. En 1705 vuelve a bordo y aprovisiona la asediada Peñíscola. Después de esto hostiga el comercio de Génova teniéndose que enfrentar al británico Resolution (70), que se rinde ante el marino vasco. Continúa patrullando el Mediterráneo apresando numerosos barcos ingleses realizando valientes maniobras con un arrojo impropio, tanto es así que se le premia permitiendo llevar sus presas a Pasajes, su pueblo natal. Pero enseguida es requerido por sus superiores y en 1706 se le ordena abastecer a los sitiadores de Barcelona al mando de una pequeña flotilla Sirviéndose de su aguda inteligencia realiza su cometido brillantemente, escapa una y otra vez del cerco que establecen los ingleses para evitar el aprovisionamiento. Para ello deja flotando y ardiendo paja húmeda con el fin crear un densa nube de humo que los protegiera, pero además carga “sus cañones con unos casquetes de armazón delgada con material incendiario dentro, que, al ser disparados prendía fuego a los buques británicos” 1. Los británicos se ven impotentes ante tal despliegue de ingenio. Posteriormente se le destaca a la fortaleza de Santa Catalina de Tolón donde toma contacto con la defensa desde tierra firme en combate contra los saboyanos. En está acción y tras el impacto de un cañonazo en la fortificación, una esquirla se le aloja en su ojo izquierdo, perdiendo para siempre la vista del mismo.


Tras una breve convalecencia es destinado al puerto de Rochefort donde es
ascendido a Teniente de Guardacostas en 1707. Allí realizará otra gran gesta
rindiendo en 1710 una decena de barcos enemigos, el menor de 20 piezas, y
sometiendo en un impresionante combate al Stanhope (70) comandado por John Combs que le triplicaba en fuerzas. Se mantuvo un cañoneo mutuo hasta que las maniobras de Lezo dejaron al barco enemigo a distancia de abordaje, momento en el que ordenó lanzaran los garfios para llevarlo a cabo: “Cuando los ingleses vieron aquello entraron en pánico” 2. Al abordaje los españoles casi siempre superaban a sus rivales por tanto está versión no debió diferir demasiado con la realidad pues sino no se explica que saliera victorioso cuando la tripulación de Lezo era notablemente menor que la de Combs. Sea como fuere Blas de Lezo se cubre de gloria en tan fenomenal enfrentamiento, en el que incluso es herido, y es ascendido a Capitán de Fragata.


En 1712 pasa a servir a la incipiente Armada española en la flota de Andrés del Pez ya que no tenía sentido seguir en la francesa al distanciarse los monarcas
español y francés. Este afamado almirante quedo maravillado ante la valía de
Lezo y emitió varios escritos que le valieron su ascenso a Capitán de Navío un
año mas tarde. Posteriormente participa en el asedio a Barcelona al mando del
Campanella (70), en el que el 11 de septiembre de 1714 se acerca con demasiado ímpetu a sus defensas y recibe un balazo de mosquete en el antebrazo derecho, quedando la extremidad sin apenas movilidad hasta el fin de sus días. De esta manera con sólo 25 años tenemos al joven Blas de Lezo tuerto, manco y cojo.En 1715 al mando de Nuestra Señora de Begoña (54) y ya repuesto de sus heridas se dirige en una extensa flota a reconquistar Mallorca, que se rinde sin un solo fogonazo. Un año después parte hacia La Habana escoltando una flota de galeones en el Lanfranco (60), barco que será retirado de servicio debido a su calamitoso estado a su regreso a Cadiz. Allí se queda hasta 1720 cuando se le asigna un nuevo navío bautizado también como Lanfranco (62) pero además conocido como León Franco y Nuestra señora del Pilar y se le integra dentro de una escuadra hispano francesa al mando de Bartolomé de Urdizu con el cometido de limpiar de corsarios y piratas los llamados Mares del Sur o lo que es lo mismo las costas de Perú. La
escuadra estaba compuesta por parte española de cuatro buques de guerra, una fragata y por parte francesa por dos navíos de línea franceses. Sus primeras operaciones fueron contra los dos barcos, el Success (70) y el Speed Well (70) del corsario inglés John Clipperton, que logró evitarles y tras hacer algunas capturas huyó a Asia donde fue capturado y ejecutado. A pesar de ello cuando la escuadra se separó el mando recayó sobre Lezo que fue ascendido a General de la Armada el 16 de febrero de 1723. En esos momentos también tiene tiempo para otras conquistas y el 5 de mayo de 1725 toma la mano de Doña Josefa Pacheco de Bustos, que un año más tarde le daría un hijo, también llamado Blas. El primer cometido que tuvo como jefe de la escuadra del sur fue hacerla perfectamente operativa, para ello necesitaba tres o cuatro navíos de guerra pero pocos fueron los medios con los que contó, teniendo incluso que desguazar la fragata, de nombre Peregrina (36), por el lamentable estado en el que se encontraba. Afortunadamente se construyeron dos nuevos barcos por parte de los comerciantes peruanos en pago por lo que adeudaban a la corona. Con su pequeña escuadra de tres navíos se lanza a patrullar el Pacífico y pronto se encontraran con cinco navíos holandeses mejor artillados, Lezo ordena enfilar la proa hacia el enemigo para abordarlo pero este reacciona organizadamente y frustra su intento, a lo que el marino español responde ágilmente ordenando concentrar el fuego contra la mayor embarcación enemiga, el Vlissingen (58). Tal fue el castigo que lo
desarbolan y arrían su pabellón poniendo en fuga al resto. En otra salida
posterior se lanzaría sobre seis navíos de guerra ingleses rindiendo a todos
ellos uniendo tres a su escuadra. Así Lezo consiguió formar una armada más que suficiente para proteger las costas peruanas, pero el nuevo Virrey que había tomado posesión de su cargo hacía dos años, la desguazo e intentó colocar en puestos de la armada a amigos y familiares lo que provocó el enfrentamiento con Lezo. En todo ese tiempo los impagos al general se agravaron por el bloqueo del propio Virrey. La situación se volvió insostenible, llegando a pedir el retiro, pero el 18 de agosto de 1730 regresa a Cádiz como jefe de la Escuadra del Mediterráneo y pagándosele lo debido, tras la intercesión de Patiño, el ministro de la Marina, sabedor de la necesidad de gente así en la Armada.El día 28 de noviembre de 1731, se distinguen y reconocen los servicios del almirante al Rey, señalándose como distintivo para la nave capitana de Blas de Lezo, la Real Familia (60), el escudo de armas de Felipe V, quedando la bandera morada con el escudo de España, las ordenes del Espíritu Santo y el Toison de Oro alrededor y cuatro anclas en sus extremos.

El 22 de diciembre del mismo año se le vuelve a reconocer encomendándole el
traslado del infante Don Carlos a sus posesiones italianas. Pero antes de
terminar el año vuelve a recibir órdenes, debe recuperar dos millones de pesos que el Banco San Jorge de Génova retenía a la corona española. Al mando de seis buques entra en el puerto genovés y se sitúa enfrente del palacio de los Doria portando la bandera real en señal de hostilidades. Demanda lo adeudado y da un plazo de 24 horas para su entrega amenazando cañonear la ciudad, que finalmente entrega los dos millones, pero además es obligada por Lezo a rendir honores a bandera española antes de partir de nuevo a la península.
Blas vuelve al combate a bordo del Santiago (60), acompañado de una fuerza
militar compuesta por once barcos de guerra, siete galeras y numerosas
embarcaciones de transportes, con 30.000 hombres y 168 piezas artilleras. Esta
fuerza al mando de conde de Montemar reconquista el 2 de julio de 1732 la plaza de Orán. Su jefe, el pirata Bey Hacen escapó y se alió con el Bey de Argel
disponiendo pronto un ataque contra la ciudad. De esta manera Lezo volvió en
Febrero de 1733 para socorrerla con el Princesa (70) y Real Familia (60) y otros cinco navíos de guerra para auxiliar Oran. Las nueve galeras que bloqueaban su puerto huyeron en desbandada pero Lezo persiguió a la nave Capitana (60) de Bey de Argel hasta la ensenada de Mostagán defendida por dos fuertes y 4000 enemigos. Lejos de detenerse, Lezo entró en ella impetuoso como siempre, arrasando las dos fortificaciones con gran pericia los artilleros y asaltando la nave capitana ante el terror de los musulmanes.
Blas de Lezo, habiendo realizado todo tipo de hazañas y con aureola de tremendo lobo de mar, parte de Cádiz el 3 de febrero de 1737, dirigiendo lo que sería la última carrera de indias del imperio con una flotilla de galeones además del Fuerte (60) y el Conquistador (64), hacia Cartagena de Indias, ya que se le ha encomendado su defensa como Comandante General de la ciudad. Esta plaza se había convertido en un punto de una importancia geoestratégica capital, por allí pasaban las mercancías provenientes de la península y las posesiones españolas América del sur. Su pérdida colapsaría el Imperio, los gobernantes españoles sabedores de ello y ante el inevitable enfrentamiento con Inglaterra destinaron a Blas de Lezo para defender la ciudad.

Cartagena de Indias era llamada “la llave del Imperio” y a tal efecto contaba
con las mejores y más extensas fortificaciones de todos los virreinatos. No es
de extrañar pues anteriormente ya había sufrido los ataques de afamados piratas. En 1542 el francés Robert Baal la toma con 450 hombres, habiendo transcurrido sólo diez años de su fundación. Otro francés, Martin Cote, también logró tomarla en 1559. Resistió la ciudad en 1568 cuando el inglés Sir John Hawkins, traficante de esclavos, la sitió durante 8 días tras su fallido intento de engaño alegando querer comerciar con la ciudad. Su compatriota Francis Drake, logró conquistar la ciudad en 1586 y durante cien días entre febrero y abril del mismo año se instaló en la gobernación causando numerosos incendios, destrucción y saqueos por doquier, inclusive en la Catedral. Abandonó la ciudad tras recibir un cuantioso rescate. Como puede observarse la ciudad era bastante vulnerable y es que la ciudad no estaba fortificada. A petición del rey, el ingeniero militar Bautista Antonelli, comienza la fortificación de Cartagena quien planeó y construyó los primeros baluartes del sistema amurallado que, dos siglos más tarde, convertiría a la ciudad en una fortaleza inexpugnable. Sus muros se construyeron inicialmente de madera y fajina siguiendo sus trazados.

Se avanzó la construcción de las murallas y baluartes hasta que el núcleo central de la ciudad quedó bien protegido. Además se construyeron diversos fuertes (Manzanillo, Cruz Grande y Pastelillo) protegiendo el acceso a la bahía interior desde la exterior. Tras varios naufragios aumentó la dificultad de acceso desde el océano a la bahía exterior por el canal de Bocagrande, ganando protagonismo el de Bocachica, donde se construyó el fuerte de San Luis que sería acompañado más tarde por tres baterías al Este y por el fuerte de San José en la orilla Oeste. Se buscaba impedir el acceso y trasiego de naves enemigas en la bahía que permitiría el apoyo de cualquier ataque terrestre. Pero también se incrementaba la potencia de los cañones y se hacía imperativo diseñar fortalezas cada vez más poderosas. Así nació el más imponente castillo que construyeron los españoles en Cartagena, San Felipe de Barajas. Estaba situado en el cerro de San Lázaro, protegiendo la ciudad de cualquier ataque terrestre o desde la bahía. En 1657 quedó terminado el primer núcleo del castillo en la cima del cerro, el modesto bastión que Blas de Lezoconocerá y que no tiene nada que ver con las dimensiones colosales que llegaría a adquirir abrazando a todo el cerro de San Lazaro, como se conserva actualmente. No obstante en 1685 el británico Henry Morgan atacará la ciudad y doce años más tarde, en 1697, lo hará exitosamente el barón de Pointis recibiendo órdenes del rey francés. Este último llegaría a decir que “en la costa de Cartagena el mar es un señor invencible”.


Efectivamente el ataque directo a la ciudad desde Norte por el océano era
imposible debido a la poca profundidad del mismo y los botes serían presa fácil de los baluartes de la ciudad. En un análisis muy posterior (1762) Antonio de
Arévalo estableció tres avenidas de posibles ataques terrestres a la ciudad: por el Oeste Bocagrande, por Este la Boquilla y por el Sur la Popa. Lo intentó
Pointis en 1697 por las playas de Bocagrande, pero le fue imposible desplegar
eficazmente las piezas artilleras, ni asentar a la tropa, ni cavar trincheras,
ni minar las defensas pues el nivel freático afloraba enseguida. Por lo tanto
sólo había dos rutas de ataque factibles: por el Sur y por el Este.


A pesar de las magníficas fortificaciones Blas de Lezo encontró las defensas de
la ciudad en un estado calamitoso. Contaba “con poca y mala artillería, casi sin
municiones y una existencia de pólvora que apenas llegaba a 3300 libras” 3.
Desde su llegada su único propósito fue el abastecimiento de la plaza y la
fortificación de la bahía. Para ello ordenó cegar completamente el canal de
Bocagrande creando una escollera, de esta forma se aseguró que cualquier ataque por mar tuviera que pasar por los fuertes de Bocachica. Reforzó las guarniciones de estas fortificaciones, tendió entre las mismas dos cadenas para impedir el acceso a la bahía y colocó sus barcos para apoyarlos.


En 1739 Inglaterra declara la guerra España, la llamada guerra de la oreja de
Jenkins debido a que Julio León Fandiño, capitán de un guardacostas español,
interceptó el Rebbeca del contrabandista Robert Jenkins perdonándole la vida
pero a cambio le hizo cortar a éste una oreja, después de lo cual le liberó con
este insolente mensaje: “Ve y dile a tu Rey que lo mismo le haré si a lo mismo
se atreve”. El escándalo en Inglaterra fue mayúsculo y fue el pretexto perfecto para declarar una guerra, que en realidad estaba motivada por la avaricia de los comerciantes ingleses. Por ello planean desmembrar el imperio español que tanto ambicionaban y en ese plan Cartagena de Indias figuraba como la llave para sus propósitos. Para ello se prepara una gran escuadra al mando de Edward Vernon cuya rivalidad con Blas de Lezo era evidente, el almirante inglés “lo señaló en sus cartas como adversario epónimo porque era un símbolo de la resistencia hispana a la ambición inglesa” 4. Ello queda reflejado en las cartas que intercambian ambos almirantes tras la rendición sin lucha alguna de Portobelo a los ingleses: “Hubiera estado yo en Portobelo, no hubiera Usted insultado impunemente las plazas del Rey mi Señor, porque el ánimo que faltó a los de Portobelo me hubiera sobrado para contener su cobardía”


Desde hacía tiempo España conocía las intenciones exactas de Inglaterra y el
plan de Vernon, un espía español en Jamaica apodado el Paisano dio tantos
detalles que incluso el Virrey Eslava no dio crédito suficiente a la
información: se estaba preparando un enorme flota para lanzarla contra Cartagena de Indias y se informaba además de los planes de ataque sobre la plaza. Por entonces la red de espías española superaba a la inglesa, como ejemplo baste mencionar que desconocían la situación de las defensas cartageneras teniendo sólo la información del ataque de Pointis en 1697, de hacía 40 años.Con el objetivo de amedrentar y sobretodo recabar información directa, el 13 de marzo de 1740 Vernon se presentó ante de la ciudad con ocho navíos mayores, dos brulotes, dos bombardas y un paquebote, que tras bloquear cualquier comunicación con el exterior comenzaron a bombardear las posiciones de Bocachica. Pero Lezo había desmontado algunos cañones de 18 libras de sus navíos que tenían mayor alcance que los de los fuertes. En el momento oportuno dichos cañones dispararon desde la selva sorprendiendo a los barcos de Vernon, que rodeados en un fuego cruzado se vieron obligados a retirarse a Jamaica. Aunque el almirante inglés regresó el 3 de mayo siguiente con trece buques y una bombarda, sólo tuvieron tiempo para reconocer la zona y huir tras verse velozmente envueltos por los navíos de Lezo.

El 13 de marzo de 1741 se avistan desde la ciudad algunas velas enemigas,
exactamente un año después del primer ataque. El mismo día una balandra
francesa, enviada por el general Leogan, informa que a la altura de la Española se han contado 130 velas que por su derrota parecen dirigirse a Cartagena.
Cuando finalmente arribaron todas fuerzas enemigas dos días después, la visión debió ser estremecedora con un muro inacabable de velas. Para desgracia de los defensores la información recibida por la balandra francesa estaba equivocada. Las fuerzas que Vernon presentó dejaban a las claras que esta vez no se trataba de una escaramuza.


Los datos varían según las fuentes pero la escuadra británica debió componerse de 180 embarcaciones, 23600 combatientes y unas 3000 piezas
artilladas desglosados así:

8 navíos de tres puentes y de 80 a 90 cañones.
28 navíos de dos puentes y de 50 a 70 cañones.
12 fragatas de 40 cañones.
2 bombardas.
130 barcos de transporte.
6237 soldados ingleses.
2763 soldados norteamericanos.
1000 macheteros jamaicanos.
12600 marineros.
2620 cañones navales.
1380 cañones de tierra.


En cambio Lezo contaba tan sólo con 6 navíos, 2830 hombres y 990 piezas
artilladas desglosados así:
6 navíos de línea: Galicia (70) que era la nave capitana, el San Felipe (64),

el San Carlos (70), el África (70) el Dragón (64) y el Conquistador (64).
2230 soldados españoles: Regimientos de Infantería de Aragón, Toledo, Lisboa,
Navarra, el Fijo de la Plaza y milicianos de la ciudad.
600 indios flecheros del interior de la provincia.
900 marineros.
80 artilleros.
360 cañones navales.
320 cañones de los fuertes.
310 cañones del recinto amurallado de la ciudad.


En realidad las tropas de Lezo debieron haber sumado unos 6000 hombres, pero por causa de la fiebre amarilla las tropas provenientes de la península fueron drásticamente diezmadas antes de estos acontecimientos. Además de estas tropas el destino reunió para la defensa de la ciudad a brillantes militares españoles como el propio Virrey Sebastián de Eslava como mando supremo, el comandante del Apostadero Blas de Lezo encargado de la defensa, el intendente del rey y gobernador de la provincia de Cartagena Melchor de Navarrete coordinando, administrando y llevando la contabilidad de los suministros y todo lo acaecido en la defensa, el coronel Carlos Desnaux como castellano de San Luis de Bocachica y San Felipe de Barajas, y el capitán Lorenzo de Alderete defendiendo las baterías de tierra bomba. Todos ellos en sus distintos cometidos, tendrán una actuación decisiva en lo que iba a acontecer.Vernon amaga, ronda y distrae la atención por las costas, comprobando que es inaccesible la ciudad desde su frente marítimo tras intentar bombardear la ciudad con 17 navíos y las dos bombardas dirigiéndose entonces a Bocachica.El 17 de marzo comienza el cañoneo contra los fuertes y baterías de aquella entrada a la bahía. Esta acción se producía a todas horas con una media de 62 disparos cada hora, atacando permanentemente ocho barcos que se renovaban de cuatro en cuatro. Pero el comandante vasco se había preparado para minimizar los daños en su tropa y sacar el máximo provecho a los pocos recursos con los que contaba. Colocó los navíos en la entrada de la bahía para apoyar el fuego de las fortificaciones, mientras que en estas dispuso la utilización de “rampas bajo los cañones para poder alargar los tiros y disminuir el tiempo de los mismos” Además ante la aplastante superioridad numérica escogió muy inteligentemente el objetivo de la artillería, busco desarbolar los barcos enemigos algo que los inutilizaría para el resto de la campaña y con ese fin ordenó la fabricación de balas encadenadas y palanquetas que se llevaban consigo todo el aparejo. Los barcos de Vernon se vieron sorprendidos con disparos imposibles que destrozaban sus velámenes dejándoles a merced del enemigo. Sólo en la batalla del día veinte los cañonazos españoles dejaron cinco navíos de guerra fuera de combate entre
ellos dos de tres puentes. Paralelamente y con el fin de minimizar sus bajas,
Lezo ordenó que los merlones (la parte más débil de una muralla entre los cuales se abren las troneras de los cañones) que eran de piedra y ladrillo fueran reconstruidos con costales repletos de tierra apilados unos sobre otros. De esta manera al impactar una bala de cañón no saltaban esas esquirlas que causaban estragos entre los defensores y absorbía el golpe del impacto. Así
transcurrieron los días en los que las tropas españolas apenas descansaban pero aguantaban el envite permanente de los navíos británicos.

Mientras tanto los atacantes habían desembarcado en la Boquilla (al Oeste de la ciudad) distrayendo la atención del Virrey Eslava. Sin embargo los británicos tomaron buena nota de las defensas antes del primer ataque a Cartagena, como se refleja en la carta del 7 de Marzo de 1740 de dirigida a Vernon por sus oficiales, y en la que indicaban que las baterías de Tierra Bomba (al Este de
Bocachica) se podrían silenciar fácilmente permitiendo desembarcar en ella. Y
así ocurrió, tras anular las tres baterías situadas al Este del fuerte de San
Luis, no sin sufrir graves daños en los navíos Norfolk (80), Russell (80) y
Shrewbury (80), las fuerzas inglesas desembarcan tropas y artillería. Lezo
bramaba contra el Virrey pues anteriormente le había impedido reforzar aquellas posiciones y ahora el cerrojo de la bahía estaba a punto de saltar. A pesar de estar situado bajo la protección visual de la maleza, increíblemente los ingleses asentaron su campamento bajo el alcance de las murallas de San Luis y situaron sus primeras piezas del lado contrario al campamento, de manera que cuando abrieron fuego el campamento recibió la respuesta del fuerte como refleja un ayudante de cirujano británico: “Este tipo de conducta de elegir un campamento bajo el fuego de las murallas enemigas, que creo que nunca antes
había sucedido fue llevada a cabo, creo yo, con el fin de acostumbrar a los
soldados al fuego” 7. Por su parte Blas pidió numerosas veces realizar salidas
para impedir que el enemigo asentase su posiciones y construyera una batería de artillería, a lo que Eslava siempre se negó, sólo permitiéndolo cuando se
tuvieron informaciones inequívocas de lo que hacían los británicos.
Desgraciadamente para los defensores ya era tarde y fueron repelidos por un
rival bien asentado. Cuando el día 2 de abril los ingleses despejaron la maleza
dejaron ver la batería recién construida con 20 cañones de 24 libras y 40
morteros que inmediatamente abrieron fuego. Tras 19 días de bombardeo continuo, el 5 de abril de 1741 las tropas inglesas lanzaron con éxito un asalto combinado por tierra y mar contra el fuerte de San Luis de Bocachica, que presentaba tal brecha que incluso se podía entrar a la carga por ella. Durante dicho combate los ya maltrechos San Carlos (70), África (70) y San Felipe (64) cogieron fuego y se hundieron, mientras que las tropas españolas se retiraron desordenadamente en embarcaciones hacia la ciudad cuando los ingleses ordenaron pasar a cuchillo a toda la guarnición. Entretanto Lezo ordenaba barrenar la ingobernable el Galicia (70) para cegar el paso de Bocachica, desgraciadamente el barco no cogió fuego rápidamente y cayó en manos inglesas. Se rompía así la primera línea de defensa que el propio Blas consideraba clave y quería mantener inexpugnable a
toda costa. Aunque los atacantes sufrieron 1500 muertos durante el asedio de la fortificación, la situación se ponía muy de cara para ellos.
Tras la toma de Bocachica, Vernon manda la fragata Spence con dos oficiales
capturados y el estandarte del buque insignia de Lezo, el Galicia (70), a
Jamaica y Londres informando de la inminente toma de la plaza. Cuando la noticia llegó a la capital británica “se dispararon salvas desde la Torre de Londres, las campanas de las iglesias se echaron a volar y la victoria fue celebrada con iluminación general y fuegos artificiales” 8. Incluso el Parlamento mandó acuñar monedas conmemorativas, algunas se representaba a Lezo arrodillado (con ambos ojos, brazos y piernas sanos) entregando su espada al almirante inglés, y en las que rezaba la siguiente inscripción “el orgullo español humillado por Vernon”.


La terrible situación para los defensores hace que el Virrey Eslava ordene
entonces el abandono del fuerte de Cruz Grande considerando la imposibilidad de su defensa y el hundimiento de los intactos Dragón (64) y Conquistador (64) para cerrar el acceso a la bahía interior. Estas decisiones se realizaron muy a disgusto de don Blas: “y con justa razón me opuse a que se abandonase el Castillo y se echasen a pique los navíos, pero he reconocido que muchos meses a esta parte ha despreciado este caballero cuanto he dicho” 9. Ante la cercanía del enemigo el Conquistador (64) no es barrenado correctamente siendo capturado por los ingleses y para mayor desgracia la medida no impidió el trasiego de los barcos británicos a la bahía interior. A tal punto llegaron las desavenencias entre los dos defensores, que Lezo pidió le relevaran de su cargo, Eslava no dudó en tomarle la palabra. Sin embargo siguió combatiendo para impedir el desembarco de tropas de en las inmediaciones del cerro de La Popa. Este accidente geográfico suponía una amenaza para el castillo de San Felipe de Barajas que defendía el acceso a la ciudad. Por ello los ingleses se lanzaron contra La Popa que, sin las convenientes defensas que proponía Lezo, cayó en sus manos el día 17 de abril.

Sólo quedaba someter el castillo de San Felipe de Barajas y Cartagena estaría a merced del fuego de este. Para ello ya habían tomado el cerro de La Popa desde donde cañonearían la fortificación mientras se lanzaba un asalto de infantería. La suerte del castillo y de Cartagena de Indias estaba prácticamente sellada. Ambos bandos preparaban el combate final, en el lado ingles se subió la artillería a La Popa mientras que se desembarcaban tantos hombres y pertrechos que hablaban de una ofensiva a gran escala; en el lado español ante la crítica situación el Virrey Eslava repone en el mando a Lezo que ordena desbrozar las inmediaciones para no dar cobertura al enemigo y cavar un foso alrededor del fuerte que conectara con una trinchera zigzageante situada a lo largo de la ladera del lado Sur. También envió dos supuestos desertores a los ingleses para tenderles una trampa y ordenó que trajesen al castillo la reserva de marinos dejando indefensa la ciudad, retiró a los civiles a la misma y voló el puente de acceso a ella. El comandante español dispuso en la trinchera 650 soldados y dentro del castillo 300, más la reserva de 200 marinos. Los ingleses asaltarían simultáneamente la fortaleza por los cuatro costados. Se avanzaría por el Sur aunque el grueso de la tropa se centraría en el lado Este, el más empinado pero con deficiencias en la fortificación según la información errónea de los dos supuesto desertores. Del lado Oeste se encargarían los colonos norteamericanos mientras que en el norte se haría una maniobra de distracción Vernon no quiso dar apoyo naval al asalto, puesto que debía internarse en un estrecho canal en el que la superioridad del San Felipe de Barajas era evidente. Sin embargo también exigió rendir el fuerte del Manzanillo, el del Pastelillo y a una compañía que quedó aislada en una playa ante su avance.


En la madrugada del 20 de abril de 1741 comienza el asalto final al castillo de
San Felipe de Barajas. Las tropas inglesas que avanzan por el Este son engañadas y se ven de repente bajo el fuego del castillo sin tener otra opción que intentar finalmente el asalto, pero cuando llegan a la muralla las escalas se quedan cortas dos metros, los mismos que tenía el foso ideado por el comandante español. Al Oeste las tropas norteamericanas tienen el mismo problema, produciéndose en ambos frentes una verdadera carnicería entre los atacantes incapaces de escalar las murallas: “…rechazados al fusil por mas de una hora y después de salido el Sol en un fuego continuo y biendo los enemigos la ninguna esperanza de su intento (…) se pusieron en bergonzosa fuga al berse fatigados de los Nuestros los que cansados de escopetearles se abanzaron a bayoneta calada siguiendolos hasta quasi su campo…” 10.
Entre tanto los fuertes del Manzanillo y el Pastelillo resistían firmemente.
Blas de Lezo ha conseguido que el lado Sur, defendido por la trinchera y la
propia fortificación, no sea la que cuente con mayores efectivos enemigos y sin embargo sea la única opción efectiva de ataque contra el verdadero objetivo que otorgaría la victoria. La artillería británica de La Popa se ve obligada a
repartir el fuego contra las posiciones atrincheradas, impidiendo así el
ablandamiento del castillo. El propio diseño de la trinchera permitía cubrir
varios flancos a la vez y no ser desbordada a la primera carga, mientras que su localización otorgaba una posición favorable en la ladera con el enemigo
subiéndola y protegida por el fuerte, además la cobertura que la tierra ofrecía
permitía protegerse de forma efectiva del cañoneo inglés. Las tropas británicas del lado Sur avanzan hacia el castillo sin saber que al mismo tiempo en los
otros frentes sus compatriotas están siendo masacrados bajo un fuego espantoso, y ahora el destino de la contienda esta sobre ellos. El fuego de fusilería es intensísimo y los soldados ingleses no consiguen progresar con facilidad, pasan las horas y las fuerzas de ambos bandos se van concentrando en el mismo flanco, sin embargo los ingleses están sufriendo una gran desgaste subiendo la ladera bajo el sol tropical y el fuego español. Los ingleses envían 400 hombres más de refuerzo pero el combate sigue igual de trabado, hasta que al medio día los españoles dan toque de oración y detienen su fuego algo que será respetado por los atacantes mientras se hace un silencio sepulcral en el campo de batalla. Se reanuda la contienda y poco después de la pausa los británicos dan el toque de asalto comenzando el combate a bayoneta calada. Las artillerías dejan de abrir fuego contra la infantería excepto cuando se producen repliegues españoles que son superados en una proporción de cuatro a uno, a pesar del envío al combate de la reserva de 200 marinos. La línea de combate llegó a los pies de la fortaleza, varios puntos de la trinchera han sido rebasados, el combate es encarnizado, y los soldados españoles están empezando a mostrar signos de debilidad. Blas de Lezo se da cuenta que es el momento decisivo de la batalla, es un todo o nada, y da la orden de que sus 300 marinos, que servían los cañones del castillo y eran su única guarnición, salgan a la carga. Los fatigados ingleses se vieron desbordados en un momento crítico de la batalla ante la frescura e ímpetu de aquellos hombres, siendo expulsados de aquella posición y perseguidos por la tropa española comenzaron una retirada cuesta abajo. Ante estos acontecimientos los asaltantes que ascendían la ladera también se vieron desbordados psicológicamente y la huida se contagió entre las fuerzas inglesas, produciendo una estampida desordenada que los dejó a merced de los losespañoles y provocó la masacre de los ingleses.

Estos fueron perseguidos por los defensores hasta La Popa donde capturaron las piezas de artillería que allí había. El asalto final había terminado, se había firmado otro glorioso capítulo para las armas españolas.La tenaz defensa que planteó Lezo en todo el sitio de Cartagena buscaba desgastar al enemigo lo más posible para llegar a un combate final con posibilidades reales, algo que ya de por si suponía un éxito frente al número tan abrumador del enemigo. Al igual que las tropas peninsulares fueron diezmadas por las enfermedades tropicales a su llegada a Cartagena de Indias, todo el tiempo que duró la aparentemente absurda resistencia planteada por Lezo promovió la aparición de enfermedades en el enemigo. Las defensas de Cartagena fueron concebidas con este fin: “Se trataba, por lo tanto, de repeler el ataque de tropas noreuropeas, poco acostumbradas a los climas tropicales y deficientemente inmunizadas contra las enfermedades de estas latitudes. El agresor tenia necesariamente que lograr sus objetivos rápidamente, antes que el calor, la humedad, el paludismo y la fiebre amarilla se convirtiesen en invencibles aliados de los sitiados. En Cartagena se estimaba un plazo de seis a ocho semanas para que las huestes tropicales llegasen invisibles a defender la plaza” . Los ingleses se vieron obligados a mantenerse demasiado tiempo en el mar, algo que unido a la falta de costumbre de aquellos hombres a las enfermedades tropicales, provocaron el surgimiento de epidemias entre sus tropas.

Este proceso fue acelerado por la ambición de Edward Vernon quien, tras tomar Bocachica, decidió no enterrar a los muertos (suyos y ajenos) para lanzarse rápidamente contra la ciudad. Los soldados ingleses estaban padeciendo verdaderas calamidades por parte de la naturaleza y de su mando, ello explica que se desmoronaran de golpe y no pudieran asumir un nuevo asalto a San Felipe de Barajas. Además las desavenencias en la oficialidad británica, el egoísmo y crueldad de sus comandantes provocaron numerosas decisiones fatales y el desrrumbamiento físico y moral de su tropa. Blas de Lezo logró, no sin dificultades, resistir desde primera línea sin que se produjera el descalabro de sus tropas, obligando al enemigo a desgastarse excesivamente y llevándole a un asalto final en el que ya no podía ejercer su superioridad numérica, donde magistralmente encauzó el ataque al frente que dispuso, rechazándolo con brillantez.El 26 de Abril, Vernon pone postreramente al buque Galicia (70) a disparar contra el fuerte de San Felipe de Barajas. Este barco había sido la nave capitana de Lezo, siendo capturada a los españoles en la toma de Bocachica cuando no cogió fuego a tiempo. El propósito de la misión suicida era humillar el honor español y vengarse. El combate terminó con el Galicia (70) desarbolado y en un calamitoso estado tras recibir el cañoneo simultaneo de las defensas de la ciudad, el fuerte de San Sebastián del Pastelillo y el propio San Felipe de Barajas. Finalmente fue incendiado, unas fuentes hablan que por los propios ingleses cerca del fuerte del Manzanillo y otras por los españoles después de acabar con sus tripulantes, poniendo en llamas el velero que llevado por el viento prendió en otras embarcaciones y material de guerra británico con grave
destrucción y pérdidas. Sea como fuere se trata, como los continuos bombardeos sin objetivo alguno, de una muestra de la impotencia de Vernon ante la derrota.

El día 8 de mayo las fuerzas inglesas muestran claros signos de retirada y
comienzan su marcha, hasta que el día 20 del mismo mes desaparecen todas las velas inglesas. Antes de su marcha continuaron sus bombardeos y en el momento de su partida Vernon se vio obligado a incendiar cinco buques por falta de tripulación y de regreso a Jamaica tuvo que hundir otro más. Cargados de hombres moribundos, sus barcos parecen hospitales. Más tarde volverá a rondar Cartagena, pero desistirá de cualquier ataque al ver las defensas reparadas y se dirigirá entonces a atacar sin éxito La Habana. Caerá en desgracia a su llegada a una Inglaterra humillada que celebró imprudentemente una victoria que todavía no se había producido. Los historiadores ingleses ocultaron vergonzosamente lo ocurrido en Cartagena de Indias por orden de Jorge II y que pago Nelson en Tenerife, al que sin embargo encumbraron quizás para tapar lo ocurrido en 1741 y los años posteriores, en ese supuesto “pudiésemos haber sido víctimas de una
gigantesca campaña de publicidad pro Nelson mantenida hasta nuestros días”


Las bajas inglesas en la campaña de Cartagena fueron tremendas, quedando la flota de guerra de su armada prácticamente desmantelada:
3500 muertos en combate. 2500 muertos por enfermedades.
7500 heridos en combate.
6 navíos de tres puentes.
13 navíos de dos puentes.
4 fragatas.
27 transportes.
1500 cañones capturados o destruidos por los españoles.


Del lado español los daños fueron también importantes, llegando casi al límite
de lo que podía soportar la guarnición:
800 soldados.
1200 heridos.
6 navíos de dos puentes.
5 fuertes.
3 baterías.
395 cañones.


“Cada barco y soldado español hizo frente y derrotó a 10 ingleses” . El resultado es tan increíble que el propio Lezo, pecando de humildad, atribuye la
victoria “a las misericordias de Dios” . El caso es que las bajas fueron muy
graves, “en términos relativos los atacantes habían perdido un 15% de su fuerza y los defensores un 20%, pero pese a esta relativa ventaja local el efecto era mucho peor para el visitante” Pero existen informaciones más dramáticas de los propios combatientes ingleses que hablan por si solas de la debacle y la tragedia que se cernió sobre ellos: “Por la cuenta honesta tuvimos 18.000 hombres muertos,y segun un soldado español que capturamos, ellos perdieron a lo sumo 200. El Almirante Una Pierna con su excelente mando y fuego mató a 9,000 de nuestros hombres, la fiebre general mató un número parecido. Cuando eché la última mirada al puerto de Cartagena, su superficie era gris con los cuerpos putrefactos de nuestros hombres, que murieron tan rápidamente que nosotros no podíamos enterrarlos. De los agricultores pobres y débiles de nuestras colonias norteamericanas murieron cuatro hombres de cada cinco”


Tras la tempestad no vino la calma. Sebastián Eslava, Virrey de Nueva Granada, se guardó las desavenencias con el marino vasco y escribió varias veces al Rey pidiendo castigo para Lezo, cosa que al final logrará hundiéndole social y económicamente. El marino vasco intenta conservar el prestigió y la fama ganadas durante 40 años de su vida entregados al servicio de Su Majestad Felipe V, escribiendo a sus amigos de la península, remitiendo el diario de lo acontecido en Cartagena de Indias. Patiño, su gran valedor, intenta mediar ante el rey, pero este bastante trastornado y ya envenado por las informaciones de Eslava ignorará lo que alega Lezo. Pero este ya estaba enfermo, unas fuentes afirman que por las heridas sufridas y otras por las enfermedades transmitidas tras la matanza ocurrida semanas antes. El 7 de septiembre de 1741 muere en Cartagena de Indias sin recibir sepultura conocida por las penurias monetarias y sociales que padeció su mujer por culpa de aquellos rencores. Nadie se atrevía a mostrar su cercanía por miedo a las represalias. La situación fue tan cruel que incluso muerto fue destituido aunque posteriormente se rehabilitó su figura y se le concedió a título póstumo el marquesado de Ovieco. Así desapareció un almirante leal, valiente y tenaz, brusco pero humilde, pragmático a la par que ingenioso (quizás adelantado a su tiempo) y con perfecto dominio del factor psicológico, uno de los militares más brillantes que ha dado el país y me atrevería a decir que el mejor de su época, pero a la vez uno de los más olvidados por esta, en ocasiones, ingrata España que le negó su última voluntad, una placa al píe del
castillo de San Felipe de Barajas que rezaría verazmente: “Ante estas murallas
fueron humilladas Inglaterra y sus colonias”



* Nota: Las cifras que aparecen entre paréntesis junto al nombre de cada una de las embarcaciones indican el número de piezas de artillería que podían disponer las mismas.

Citas:
1 Victoria, P. (2005). El día que España derrotó a Inglaterra. Altera. Pág. 121.
2 Idem. Pág. 122.
3 Picatoste, V. (1898). “El general pierna de palo”. La Ultima Moda: Glorias de
España (núm. 14). Pág. 24.
4 Segovia Salas, R. (2003). Las fortificaciones de Cartagena de Indias:
estrategia e historia. Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República.
<http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/fortificaciones/fortif2.htm>
5 Carta de don Blas de Lezo al vicealmirante Edward Vernon en respuesta a la que este ultimo le envió tras la toma de Portobello. Archivo General de Indias,
Sevilla, Audiencia de Santa Fe Cartagena, correspondencia de Blas de Lezo, años 1738-1741, estante 119, cajón 2, legajo 11.6 Victoria, P. (2005). El día que España derrotó a Inglaterra. Altera. Pag. 179.7 Smollett, T. (1995). Roderick Ramdom. Penguien Classics. Pág. 143 a 199.8 Torres, A.E. (1955). Homenaje a don Blas de Lezo. El último biógrafo del almirante Edward Vernon. Una versión inglesa de su asalto a Cartagena de Indias. Casanalpe. Pág. 28.
9 Lezo, Blas de. (1741) Diario de lo acaecido en Cartagena de Indias desde el
día13 de marzo de 1741 hasta el 20 de mayo del mismo año, que remite a Su
Majestad don Blas de Lezo. Museo Naval de Madrid.
10 Segovia Salas, R. (2003). Las fortificaciones de Cartagena de Indias:
estrategia e historia. Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República.
<http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/fortificaciones/fortif3.htm>
11 Idem.
<http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/fortificaciones/fortif1.htm>
12 Mangado, P. (2003). “Blas de Lezo y Edward Vernon: la invencible inglesa
frente a Cartegena de Indias”. El Astillero (núm. 5, págs. 31-38). Pág. 36.
13 Quintero Saravia, G.M. (2002). Don Blas de Lezo: defensor de Cartagena de
Indias. Planeta Colombiana. Pág. 273.
14 Lezo, Blas de. (1741) Diario de lo acaecido en Cartagena de Indias desde el
día13 de marzo de 1741 hasta el 20 de mayo del mismo año, que remite a Su
Majestad don Blas de Lezo. Museo Naval de Madrid. Jueves 20 de Abril de 1741.
15 Quintero Saravia, G.M. (2002). Don Blas de Lezo: defensor de Cartagena de
Indias. Planeta Colombiana. Pág. 277.
16 Pembroke, J (1741) “True Account of Admiral Vernon’sconduitofCartagena”.
En: Michener J.A. (1990). Caribbean. Fawcett.
17 Victoria, P. (2005). El día que España derrotó a Inglaterra. Altera. Pág.
278.

Figuras:
- Figura 1 – Retrato de Blas de Lezo de origen desconocido.
- Figura 2 – Combate de una fragata española con el navío británico Stanhope
(1710). Óleo sobre lienzo (143 x 250 cm), pintado por Angel Cortellini Sánchez (1858-1912), a principios del siglo XX.
- Figura 3 – La fragata de Blas de Lezo remolcando el navío Stanhope (1710).
Óleo sobre lienzo (74 x 102 cm), escuela española (ca.1820).
- Figura 4 – Distintivo de la escuadra de Blas de Lezo (1731) con el escudo
rodeado por la orden del espíritu santo y el toisón de Oro. Museo Naval de
Madrid.
- Figura 5 – Fotografía del castillo de San Felipe de Barajas en la actualidad
con la estatua de Blas de Lezo al pie del mismo señalando la dirección por donde apareció la flota inglesa.
- Figura 6 – Plano de Cartajena, su puerto y su península de Tierra bomba hasta
Boca chica en estado de ofensa y defensa por disposición del Excmo. Sr. D. Blas de Lezo, comandante general de los presentes navío galeones de S.M. Católica. 1940. En: Planos de ciudades iberoamericanas y filipinas existentes en el
Archivo de Indias (1982). Instituto de Estudios de Aministración Local y
Diputación de Granada.
- Figura 7 – Ataque británico en Cartagena de Indias (1741). Óleo sobre lienzo
(50 x 70 cm), de Luis Gordillo (1994), copia de una litografía de los Episodios
marítimos, publicada en Madrid en 1849. Museo Naval de Madrid.
- Figura 8 – Moneda acuñada en Inglaterra (1941). Aparece Blas de Lezo rindiendo su espada, arrodillado, ante el almirante Vernon. Al anverso una leyenda en latín dice: “La arrogancia española humillada por el almirante Vernon”. Museo Naval de Madrid.
- Figura 9 – Movimientos de la campaña contra Cartagena de Indias. Elaboración propia.
- Figura 10 – Retrato de don Blas de Lezo y Olavarrieta, marqués de Oviedo,
teniente general de la Real Armada. Óleo sobre lienzo (94 x 79 cm), escuela
española, copia anónima del año 1853 de un original propiedad de sus
descendientes. Uniforme grande establecido en 1724. Museo Naval de Madrid.

Bibliografía:
• Elías Ortiz, S.; Vargas Martínez, G. (2006). El verdadero desastre del ataque
británico a Cartagena de Indias (Colombia), en 1741. Todo a Babor.
<http://www.todoababor.es/articulos/art_2.htm>
• Gandarillas, M.A. (2000). La Invencible inglesa en Cartagena de Indias (Marzo
de 1741). <http://usuarios.lycos.es/pay/lezo.htm>
• Lezo, Blas de. (1741) Diario de lo acaecido en Cartagena de Indias desde el
día13 de marzo de 1741 hasta el 20 de mayo del mismo año, que remite a Su
Majestad don Blas de Lezo. Museo Naval de Madrid.
• Mangado, P. (2003). “Blas de Lezo y Edward Vernon: la invencible inglesa
frente a Cartegena de Indias”. El Astillero (núm. 5, págs. 31-38).
• Museo Naval de Madrid. (2006). <http://cvc.cervantes.es/actcult/museo_naval>
• Picatoste, V. (1898). “El general pierna de palo”. La Ultima Moda: Glorias de
España (núm. 14).
• Pembroke, J. (1741) “True Account of Admiral Vernon’s conduit of Cartagena”.
En: Michener J.A. (1990). Caribbean. Fawcett.
• Quintero Saravia, G.M. (2002). Don Blas de Lezo: defensor de Cartagena de
Indias. Planeta Colombiana.
• Segovia Salas, R. (2003). Las fortificaciones de Cartagena de Indias:
estrategia e historia. Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República.
<http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/fortificaciones/indice.htm>
• Silos Rodríguez, J.M. (2006). La defensa de Cartagena de Indias. Todo a Babor.
<http://todoababor.webcindario.com/articulos/defens_cartag.htm>
• Smollett, T. (1995). Roderick Ramdom. Penguien Classics.
• Torres, A.E. (1955). Homenaje a don Blas de Lezo. El último biógrafo del
almirante Edward Vernon. Una versión inglesa de su asalto a Cartagena de Indias.
Casanalpe.
• Victoria, P. (2005). El día que España derrotó a Inglaterra. Áltera.
• Wikipedia. (2006). <http://es.wikipedia.org/wiki/Blas_de_Lezo>
<http://es.wikipedia.org/wiki/Sitio_de_Cartagena_de_Indias_%281741%29>



  
    
  
 
figura 1-D. Blas de Lezo
  

D.Blas de Lezo


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- LA BURLA NEGRA. - http://laburlanegra.com -


Don Blas de Lezo y Olavarrieta es para mi, sin duda alguna, el mayor héroe de la historia de España. Sólo tuvo un problema, ser español. Si este marino guipuzcoano hubiera sido de cualquier otra nacionalidad se habrían hecho varias películas sobre su vida y sería conocido en el mundo entero. Sin embargo ¿quién recuerda en nuestro país al hombre que derrotó y humilló a cuantos osaron enfrentarse a él y a su patria?

Todos tenemos en la mente la imagen del típico marino de siglos atrás. El cine, sobre todo, nos ha dejado la figura de un hombre con pata de palo, parche en el ojo o mano de madera y siempre sable al cinto. Pues bien. Blas de Lezo cumplía a rajatabla el estereotipo. Perdió una pierna en la batalla naval de Vélez Málaga, tenía quince años, un ojo frente a Tolón y el brazo derecho en el Sitio de Barcelona. Con venticinco años ya le llamaban “el medio hombre”. Sólo otro militar llegó a tal mutilación en combate dos siglos después, Millán Astray, el fundador de La Legión.

Muchas son sus azañas. En 1710, al mando de un solo barco se enfrenta a diez navíos británicos saliendo ileso y con uno de los buques enemigos apresado. Su feroz acometividad le llevó a perseguir barcos piratas hasta el interior de sus puertos, cañonear las defensas de los mismos y capturar o hundir allí mismo a sus perseguidos. El rey de España le encargó en cierta ocasión recuperar una fortuna que el entonces reino de Génova le adeudaba. No sólo volvió con el dinero sino que, bajo amenaza, hizo que la ciudad italiana rindiera honores a la bandera española mientras navegaba frente a su puerto. En 1725, al mando de tres navíos, se enfrenta con varias escuadra de piratas en las costas de Perú capturando de una sola vez cinco barcos holandeses, siendo seis los apresados poco después a los ingleses. Blas de Lezo usaba una táctica tradicional entre los españoles de aquella época: acercarse lo suficiente como para pasar al abordaje, donde los hispanos eran claramente superiores. Buscaban siempre acortar la distancia con el enemigo hasta llegar al sable o la balloneta.

Continuó en la mar, siempre victorioso, resolutivo y sin rivales. Su sola presencia en una zona era suficiente para que corsarios y piratas huyeran de inmediatato, especialmente los británicos a los que derrotó en cuantas ocasiones se enfrentó. Y es ante ellos donde alcanza su mayor gloria.

En 1739 Inglaterra y España se enfrentan en la llamada “guerra de la oreja de Jenkins” El conflicto lo provocó, y de ahí su nombre, el corte de una oreja a un pirata inglés por parte de un marino español y la posterior amenaza al rey anglosajón de hacerle lo mismo si aparecía por ahí. El monarca de las islas se lo tomó tan mal que decidió vengarse conquistando, nada menos que Cartagena de Indias. Y organizó lo que fue la “Armada Invencible” inglesa. El almirante Vernon, al mando de 180 barcos y 23.500 hombres cerca la ciudad pero no cuenta con que, desde hace tiempo, Blas de Lezo se encuentra allí, ha organizado las defensas y, con 2.500 soldados y marineros, se dispone a defenderla. La proporción era de 10 ingleses por cada español.

Los británicos logran desembarcar y ocupar alguno de los fuertes que defienden la plaza pero el almirante español, de nuevo con su empuje, hace salir una y otra vez a sus hombres derrotando y poniendo en fuga a los atacantes. En abril de 1.741 tiene lugar la batalla final en la que los españoles se imponen por las bravas y hacen retirarse, definitivamente, a los ingleses. A finales de mayo no queda ninguno. Los supervivientes se han marchado en sus barcos. Dejan atrás 6.000 muertos, 7.000 heridos y más de 40 buques hundidos. Los españoles tuvieron 800 muertos y 1.200 heridos.

Esta derrota tiene otro detalle que la hace singular. Vernon envió un emisario a Londres dando por segura la victoria. Su rey mandó acuñar miles de monedas de oro en las que se representaba a Blas de Lezo de rodillas ante el inglés con la inscripción “el orgullo español humillado por Vernon” Por supuesto, tuvieron que ocultarlas ante el resultado final de la campaña. Y no sólo escondieron las monedas, el fracaso de esa “Armada Invencible” británica se silenció a través de los años. Nadie como los ingleses para crear su propia historia e inventar la de los demás.

Sin embargo, y aquí surge de nuevo la tradición hispana de acabar con nuestros héroes, Eslava, virrey de Nueva Granada y jefe de Lezo, no reconocó el éxito de éste en la conducción de la batalla. Escribió al rey de España arrogándose todo el mérito y criticando la actitud del llamado “almirante de una pierna”. Blas de Lezo, tras la batalla, cayó enfermo y murió poco después sin haber recuperado el honor que Eslava le había arrebatado. Sólo con el tiempo y la ayuda de sus subordinados se supo la verdad. Es la historia de nuestros grandes hombres. Qué diferencia con otros países.

De Blas de Lezo se han publicado hace poco algunos libros tanto españoles como colombianos. Allí, en Colombia, se le tiene como un héroe y una gran estatua preside Cartagena de Indias. Incluso una conocida productora de reportajes de viajes norteamenricana [2] se hizo eco de la historia del marino español en el documental dedicado a Colombia. En España. según creo, sólo en su ciudad natal, Pasajes, se le recuerda y, tradicionalmente, uno de los buques en servicio en nuestra Armada lleva el nombre del gran marino. Por lo demás, con poco o nada se le homenajea. Actualmente un grupo de personas [3] reúne firmas para pedir una calle con su nombre en Madrid. En internet se puede encontrar su historia mucho más detallada en [4] este enlace y en [5] este vídeo.

España, como casi siempre, olvida a aquellos que lo dieron todo por ella.



Entrada impresa a partir de LA BURLA NEGRA.: http://laburlanegra.com

URL del artículo: http://laburlanegra.com/2009/01/14/blas-de-lezo/

firmas para pedir una calle con su nombre en Madrid: http://www.elguaridadegoyix.com/puente-de-mando/firmas-calle-blas-lezo enlace:http://www.elguaridadegoyix.com/blas-de-lezo

este vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=Bkd93hyth5I&NR=1



  

D.Bernardo de Galvez y Madrid


D.Bernardo de Galvez y Madrid

Bernardo de Gálvez y Madrid Si hay un ejemplo de un español más conocido en el extranjero que en su propia tierra, ese es el de Bernardo de Gálvez. Con sus acciones decisivas hizo posible el nacimiento de la gran potencia mundial de nuestros días. A pesar de todo, el reconocimiento que se le hace es muy inferior al que en justicia le corresponde.



Bernardo de Gálvez y Madrid
Nuestro personaje nace en Macharaviaya (Málaga) el 23 de julio de 1746. Pertenece, como veremos, a una familia destacada y muy conocida en la provincia.Si por algo se caracteriza su entorno familiar es por una gran tradición militar, algo que sin duda influyó cuando en 1762, con 15 años, se alistó voluntariamente para la invasión de Portugal, tradicional aliada de Gran Bretaña, participando como Teniente de Infantería gracias a sus influyentes allegados.En 1770 pasa a ser Comandante de las armas de Nueva Vizcaya estando destinado en San Felipe el Real de Chihuahua, donde combatió a los Apaches que amenazaban la economía de la zona. Avanzó través desierto en condiciones durísimas que desanimaban a sus soldados, pero Gálvez demostrando su ya enorme carácter les espetó: “Me iré sólo si no hubiere quien me acompañare“. Enardecidos por semejante frase, sus soldados le siguieron y consiguieron, cerca del río Pecos,derrotar y apaciguar a los Apaches que lograron herirle hasta en tres ocasiones.
Tras cinco años regresa a la península y se incorpora al Regimiento de Infantería de Sevilla con el que participa en la desastrosa expedición a Argel de O´Reilly. En dicha campaña destacará sobremanera ante los mandos, manteniéndose al frente de su compañía de cazadores a pesar de estar gravemente herido. No pasarían por alto esta heroica acción siendo ascendido a Teniente Coronel con tan sólo 29 años.



Tras pasar un año en la Academia Militar de Ávila, se ocupará de su nuevo cargo en Nueva Orleans como coronel del Regimiento Fijo de la Luisiana, provincia que por entonces era española y llegaba hasta Canadá. En 1777 contrae matrimonio con una criolla de 22 años, Felicitas de Saint Maxent, hija del fundador de Nueva Orleans y viuda de Jean Baptiste Honoré d´Estrehan, antiguo tesorero rey de Francia. Pero ya desde 1 de enero del mismo año era el gobernador interino por el traslado de su predecesor don Luis Unzaga a Caracas. A partir de este momento don Bernardo se onvertirá la verdadera pesadilla de los hijos de la Gran Bretaña. Comienza persiguiendo el contrabando inglés, muy activo en la zona,sólo tenemos que recordar al famoso Jenkins y su archifamosa oreja. No eran aquellos momentos de tranquilidad y paz precisamente, la situación geopolítica era muy comprometida. España y Francia oficiosamente eran aliados desde principios de siglo cuando los borbones franceses sucedieron a los austrias en el trono español. De esta manera Francia pasó de ser una enemiga tradicional a convertirse en la principal aliada contra Gran Bretaña que no dejó nunca de ambicionar el inmenso imperio español. Una muestra de todo ello es el anterior conflicto militar, la Guerra de los Siete Años, en el cual España perdió la Florida y recibió la Luisiana de Francia como compensación.



Esto explica el reparto de territorios de la zona y deja a las claras que Inglaterra llevaba tiempo amenazando las posesiones españolas en el golfo de México, aun quería más. Sin embargo sucedió que las colonias inglesas de norteamérica se sentían en plano de igualdad con su metrópoli y llevaban tiempo pidiendo una serie de derechos que Inglaterra, cegada por su soberbia, no sólo se los negó sino que les impuso nuevas tasas, como las que imponían en las colonias asiáticas. Fue demasiado para el orgullo de aquellos hombres blancos y evidentemente el gallinero se alborotó. La rebelión de las colonias norteamericanas frente a la metrópoli inglesa supuso que la zona adquiriera gran relevancia estratégica. Por ello a lo largo del año 1778, Bernardo funda colonias reforzando las posiciones españolas en la provincia además de suministrar ayuda a los nrteamericanos entregándoles 15948 pesos además de harina, fruta y… soldados, la compañía de Caballería Luisiana. El auxilio hispano no se limitó a esta ciudad, en todos los puertos españoles se acogía a los rebeldes y se comerciaba con ellos, lo cual empeoró sobremanera las relaciones con su majestad británica.En este nuevo enfrentamiento se dilucidaría si continuaba el retroceso franco-español ante la hambrienta albión o si se devolvía a los británicos todas las afrentas pasadas. Inicialmente los rebeldes se encontraron solos recibiendo,eso sí, ayuda económica por más de 5 millones de libras tornesas de parte de Francia y España. Pero será tras la victoria rebelde de Saratoga cuando los franceses le declararen la guerra a Inglaterra. Algunos ya habían visto que esta guerra podría constituir una gran oportunidad de someter la voluntad del rey inglés. Al contrario que en las anteriores ocasiones y aprovechando la iniciativa de declaración de guerra, la escuadra francesa del mediterráneo se adelantó al bloqueo de la Royal Navy y pudo llegar al Atlántico dejando con un palmo de narices a los ingleses cuando estos llegaron al estrecho de Gibraltar.


Este hecho es capital pues supuso la posterior superioridad naval hispanofrancesa y por tanto llevar la iniciativa también durante toda la guerra en el principal teatro de operaciones, el Atlántico Norte. Esto permitió llevar a cabo numerosas operaciones contra las posesiones británicas teniendo estas que mantenerse casi por completo en situación defensiva. Precisamente una de las pocas operaciones ofensivas que posteriormente intentarían los ingleses fue contra Guatemala, allí Matías de Gálvez, padre de Bernardo y Virrey de Nuevo México, tras el ataque enemigo salió a su encuentro derrotándolos y poniéndoles en fuga.Gálvez, hombre de acción como su padre, tomó inmediatamente la iniciativa tras
enterarse gracias a unos informes secretos que los ingleses se aprestan a invadir la provincia. La guerra con Gran Bretaña se preveía inminente para 1779, a pesar del difícil equilibrio anglofrancés que se había mantenido hasta el momento. Por eso el militar malagueño refuerza las defensas, establece relaciones con las tribus indias de los Creek, Chickasaws y Seminolas, elabora mapas de la zona y cuando recibe la comunicación oficial de la guerra contra España organiza una expedición contra los puestos británicos que controlaban el Missisipi. Consigue movilizar un buen número de soldados pero según avanza se le van adhiriendo más hombres hasta llegar a los 1443, formando un contingente
multiétnico compuesto por:



170 soldados veteranos.
330 reclutas canarios, mexicanos, cubanos, dominicanos y puertorriqueños.
80 negros y mulatos libre, franceses y milicianos.
60 milicianos.
20 carabineros.
9 voluntarios norteamericanos al mando de Oliver Pollock.
10 cañones.
14 artilleros.
600 mercenarios alemanes, habitantes de la costa e irlandeses adheridos por el camino.
160 indios de Arcadia, Atacapas, Punta Cortada y Opeluzas adheridos por el camino.


Se trataba de gentes todos los estratos sociales y procedencias que habían acudido a luchar contra un enemigo común, el inglés. Es de justicia reconocer que los indios eran utilizados como mercenarios por todos los ejércitos a cambio de… ron y armas. Su crueldad ponía en espanto a los europeos tanto que Gálvez propuso “que no empleara indios en nuestras disputas nacionales” a John Campbell, el general inglés de la zona, pero el muy tunante se negó. Precisamente serán los indios quienes a modo de batidores encabezaron la penosa marcha de 11 días por infectos pantanos.Al llegar a las inmediaciones del primer fuerte, Bute de Manchac, la expedición recobró el ánimo y la energía cuando su gobernador comunicó algo que había mantenido en secreto: España estaba en guerra con Inglaterra. Ahora podían atacar con más razón si cabe al enemigo, cosa que hicieron el día 27 de agosto al asalto y de madrugada concluyendo la toma del fuerte rápidamente. Después del combate se dieron un par de días de descanso y comenzaron la marcha contra el verdadero escollo del río, Baton Rouge, que estaba defendida por fosos y empalizadas además de 18 cañones, 375 soldados ingleses y 500 colonos y negro armados al mando del Teniente Coronel Alexander Dickson. Gálvez sabía del riesgo que suponía un sitio prolongado debido a la insalubridad de la zona, así que se decide por el asalto pero sirviéndose del engaño. Dispone un falso ataque nocturno por un lado del fuerte mientras que por el otro se excava una trinchera. Los ingleses pensando que han rechazado el embate de los españoles amanecen con varios cañones de sitio apuntándoles tras una trinchera y que a primera hora abren fuego reduciendo las defensas a escombros. En pocas horas la guarnición se rinde entregando no sólo este fuerte sino que también entrega el de Panmure en Natchez y otros tres puestos más que se encontraban río arriba y que tenían 60 granaderos cada uno. Mientras que en los fuertes capturados se recibe, ya tarde, la comunicación de que están en guerra con España,la expedición ya está de vuelta victoriosa con cerca de un millar de prisioneros para descansar merecidamente en Nueva Orleáns. A cambio de 1 muerto y dos heridos, los españoles lograron un magnífico balance de la campaña:


3 fuertes.
3 puestos avanzados.
2 puertos, Tompson y Smith.
1 bergantín, West Florida.
1 soldado británico muerto.
550 soldados británicos y mercenarios alemanes capturados.
500 colonos y negros armados capturados.



Los ingleses no habían empezado la guerra y ya habían perdido el control del Missisipi.Por esta descollante, inesperada y pícara operación militar es ascendido a Mariscal de Campo, con 33 años. Y no es para menos pues de un plumazo había abierto por la puerta de atrás la principal vía de suministros para el ejército rebelde, su importancia se tornaría capital para el devenir del conflicto. Los ingleses lo tendrían difícil si querían cerrarla, ya que se interponía frente a ellos la ciudad de Nueva Orleáns.Sin embargo el militar español sabía que no debía perder la iniciativa que tan buenos resultados le había dado hasta entonces. Ya se había liberado de la amenaza que tenía a su espalda, al Noroeste, y podía actuar con las manos libres contra las posiciones inglesas en el Este: Mobila y Pensacola. En realidad este era su ambicioso plan inicial, eliminar la presencia británica en todo el golfo de México. Para ello partió con premura hacia Mobila al frente de unos 1200 expedicionarios a bordo de 14 barcos menores pero al llegar a su bahía una tempestad los destrozó perdiéndose 6 de ellos y muriendo unos 400 hombres.



El general Campbell recibe dicha información en Pensacola y sale con 1100 soldados para aniquilar a los españoles supervivientes. Pero sorprendentemente Gálvez reorganizó la expedición y recibió los refuerzos de 200 hombres y 4 barcos, suficiente como para comenzar el asedio cañoneándo al anochecer el fuerte Charlotte que dominaba Mobila con 35 cañones y poco más de 300 ingleses e indios. Al día siguiente el fuerte presentaba una enorme brecha por donde los españoles empezaron a cargar de manera incontenible. La toma del fuerte sucedió a la vista de Campbell y sus tropas que no llegaron a tiempo para impedir la rendición de Mobila retirándose de vuelta a Pensacola sin poder hacer nada. Una vez más el tesón del malagueño logró llevar a cabo la conquista y una vez más se mostró incapaz de detenerse con ella pidiendo continuar hasta Pensacola. Pero no era una presa fácil, junto a Nueva Orleáns se trataba del principal puerto de la zona y su posesión daba el dominio de toda la costa occidental de la Florida.Por eso don Bernado se dirige a La Habana para pedir y preparar un contingente adecuado. Sin embargo allí se encuentra algo que resulta familiar en cuanto indagamos en la Historia: envidias y lucha de egos.

Bernardo era un militar de éxito muy joven para el grado poseía, teniendo además a su padre como Virrey de México y a su tío como Ministro de las Indias. A pesar de sus méritos, muchos lo veían como un advenedizo. Si es cierto que dichas influencias le beneficiaron no es menos cierto que sus acciones justificaron con creces su ascenso. Todo aquel que estaba a su cargo e incluso los oficiales extranjeros se deshacían en elogios hacia su persona, destacando su cercanía a la tropa y su jovial energía en el mando. Algo que no tenían ni mucho menos los veteranos militares de La Habana, oficiales de otra generación que carecían de ese ímpetu ofensivo de Gálvez, y que incluso pusieron todo tipo de excusas disminuyendo y retrasando los refuerzos que necesitaba el malagueño para sus operaciones. A tal punto llegaron las trabas y el inmovilismo sus superiores que hasta los franceses se quejaron de ello ante Carlos III. A pesar de todo Gálvez logró imponer la lógica de un ataque por mar en vez de uno terrestre procedente de Mobila. Se le entregaron 3800 soldados y 2000 más fueron aportados por México, Puerto Rico y Santo Domingo. Dos meses después de la conquista de Mobila la flota española parte de La Habana con dirección a Pensacola, pero es interceptada por un huracán que dispersa la escuadra desde la península de la Florida a la del Yucatán. Cualquiera hubiera tirado la toalla ante semejante desgracia y mal augurio pero don Bernardo volvió a Cuba y pidió de esta manera volver a intentar el ataque: “Los ingleses que se dirigían a Charleston fueron sorprendidos por una fuerte tempestad, a causa de la cual sus barcos fueron diseminados hasta tal punto que algunos fueron arrastrados hasta casi Inglaterra. Esto es lo que, más o menos, nos ocurrió a nosotros. Pero los ingleses no se desanimaron. Se volvieron a organizar y atacaron a Charleston, obteniendo los resultados afortunados que todos conocemos. ¿Es que nosotros no somos capaces de cosa semejante? ¿Ha desaparecido la virtud militar que tanto nos caracterizó atacando a nuestros enemigos? ¿Somos tan pusilánimes e inconstantes que una simple tempestad tropical nos amilana en nuestra gloriosa empresa? Esto es lo que pensarán los ingleses de nosotros, derrotados por un simple contratiempo, a no ser que nos mantenga un propósito de mucha mayor importancia…”. No había en aquellos mares empresa más importante para los españoles que la toma de Pensacola.Gálvez atacó el orgullo de los mandos pero siguió encontrando dificultades y en tres meses sólo consiguió reunir un contingente de 1300 hombres. El Rey ya había dado orden disponer todo lo necesario para la recuperación de la Florida, pero a pesar de todo tuvo que enviar incluso a Francisco de Saavedra, emisario especial del rey, para hacer que se cumplieran sus deseos. Este no logró gran cosa ante la desidia de esos mandos, pero prometió a Gálvez enviarle refuerzos para tomar Pensacola. Mientras tanto los ingleses, enterados del desastre sufrido por los
españoles, atacaron Mobila el 7 de enero de 1781 con 900 soldados, 11 dragones, 400 indios, 2 cañones y 2 fragatas. Pero a pesar de contar con una superioridad de 3 a 1 fueron incapaces de doblegarlos y tuvieron que retirarse una vez más a Pensacola. Esa noche un reducto de 190 españoles había resistido el ataque inicial de aquellos 1300 enemigos luchando bravamente en el cuerpo a cuerpo. Así lo contaba Ezpeleta, el oficial a cargo de la defensa: “Nuestros hombres, que habían decidido vender caras sus vidas, abrieron fuego organizado contra el enemigo”. “Con esas pequeñas victorias nuestros hombres adquieren poco a poco un cierto sentimiento de superioridad sobre el enemigo”.



Ya comenzado el año, el 28 de febrero de 1781 leva anclas de La Habana la nueva escuadra de Gálvez, al mando de José Calvo Irázabal con 29 buques y 3295 hombres desglosados así:



1 navío de línea: San Ramón (64) insignia de Irázabal.
2 fragatas: Santa Clara (34) y Santa Cecilia (28) al mando de Miguel Alderete
y Miguel de Goicoechea respectivamente.
1 Chambequín: Caimán (22) de José Serrato.
1 Paquebote: San Gil (18) de José María Chacón.
6 fragatas de transporte.
4 paquebotes de transporte.
3 polacras.
1 saetía.
3 bergantines: entre ellos el Galveztown.
4 balandras: entre ellas la Valenzuela y Carmen.
1 goleta: San Servando
1 navío de línea francés.
1 fragata francesa.
1.516 granaderos: Regimientos de Infantería de Navarra, Guadalajara, Hibernia,
Soria, Flandes, del Príncipe y del Rey.
102 gastadores de fortificación.
50 artilleros.
1627 marineros.
Tras nueve días de navegación se presenta ante la isla de Santa Rosa que cerraba la bahía que daba acceso a la ciudad. La entrada a dicha bahía estaba defendida por el fuerte de San Carlos en el lado continental y una batería de cañones en la isla de Santa Rosa. Gálvez inmediatamente desembarca a su tropa en dicha isla tomando fácilmente su batería haciendo huir a los bergantines británicos, Mentor (16) y Port Royal que les hacían fuego desde dentro de la bahía. Se había anulado el fuego cruzado en la boca de entrada, así que el navío San Ramón (64),insignia de la flota y comandada por el jefe de la fuerza naval Calvo de Irázabal, intenta pasarla pero embarranca parcialmente con un banco de arena. Afortunadamente logra zafarse de la trampa y escapar de los cañonazos del fuerte, pero en vista de lo sucedido Calvo de Irázabal prohíbe que ningún barco pase por dicha boca. Irázabal y Gálvez intercambian cartas con duras palabras y acusaciones, pero tras varios días el segundo vio que las condiciones de sus soldados no eran buenas y que empeoraba la meteorología con lo que en caso de tempestad se harían a alta mar para evitar embarrancar, lo cual supondría el fracaso de la expedición. Ocurrió entonces que con cuatro embarcaciones que estaban a su cargo por ser de Nueva Orleáns, el tenaz Gálvez se lanzó contra la boca. Al frente de ellos iba él mismo, a bordo del Galveztown (6) un bergantín inglés capturado, regalo de los norteamericanos para el mariscal español.



Mientras ponía proa al estrecho de la bahía izaba insolentemente la insignia de almirante y les dirigía osadas palabras al resto de la escuadra: “Una bala de a treinta y dos recogida en el campamento, que conduzco y presento, es de las que reparte el Fuerte de la entrada. El que tenga honor y valor que me siga. Yo voy por delante con el Galveztown para quitarle el miedo”. Y así bajo el fuego de la fortificación se adentró el bergantín seguido de la balandra Valenzuela y dos lanchas cañoneras sin embarrancar y sin sufrir apenas daños por parte del enemigo. Ardorosos o muertos de vergüenza el resto de la escuadra española imitó la acción de los cuatro valientes dejando en soledad al San Ramón (64) que puso proa a La Habana de vuelta con el furioso Calvo Irázabal a bordo. Limpiando la bahía de embarcaciones enemigas, Bernardo puso pie en tierra y montó su campamento mientras acordaba con el general inglés John Campbell respetar a la gentes y las construcciones del pueblo de Pensacola, algo que luego no cumplió el británico al incendiar el pueblo.



Pensacola tenía tres fortalezas en línea que estaban sucesivamente a mayor cota que las anteriores, Fuerte Jorge, El Sombrero y más elevada de ellas el Fuerte de la Medialuna. Tanto Campbell como Gálvez sabían que si caía esta última fortaleza, el resto también lo haría como piezas de dominó llegando hasta el Fuerte George que era el que controlaba bajo su fuego la ciudad. De esta forma ambos contendientes concentraron sus fuerzas en el Fuerte de la Medialuna. El 22 de marzo llegan, tras una terrible marcha de 140 kilómetros desde Mobila,Ezpeleta y sus 500 soldados incluyendo caballería y varias piezas artilleras.Dos días más tarde arrivan también los refuerzos de Nueva Orleans, con 1627 hombres, 3 barcos y artillería de sitio. Ya contaba con 33 barcos y 4922hombres.
Don Bernardo se vio ya con fuerzas suficientes y ordenó construir una serie de trincheras para ir aproximándose de manera paulatina hasta el fuerte, mientras que los 2000 soldados ingleses y sus 500 mercenarios indios no paraban de hostigar a los sitiadores, temibles escaramuzas en las que Gálvez incluso es herido. Era claro el beneficio que suponían los indios para los británicos, por eso Campbell rechazó dejar de tilizarlos. Para colmo de males el tiempo no acompaña encharcando las trincheras y volviendo penosas las condiciones de vida de los soldados españoles, que tras días divisan con angustia como se aproxima una escuadra. La fortuna les sonríe, son los refuerzos prometidos por Saavedra, unos 20 barcos y 3234 hombres que al mando del jefe de escuadra don José Solano.


Estaban distribuidos de la siguiente forma:
11 navíos de línea: San Luis (80) insignia de Solano, San Nicolás (80), San Francisco de Asís (74), Arrogante (74), Guerrero (74), San Gabriel (74), Magnánimo (74), Gallardo (74), San Francisco de Paula (74), Dragón (60) y Astuto (58). 1 fragata: Nuestra Señora de la O (36) al mando de Gabriel de Aristizábal. 4 navíos de línea franceses: Palmier (74), Destín (74), L’Intrepide (74) y Le Triton (64).
Las fragatas francesas: L’Andromaque, Licorne.
1 bergantín francés: Levrette.
1 cúter: Le Serpent.
1600 soldados al mando del Mariscal de Campo don Juan Manuel de Cagigal.
909 marineros.
725 franceses: Regimientos de Orleáns, Poitou, Agenois, Gatinois, Cambreis, Du Cap, artillería del Ejercito y artillería de Marina.

Con ellos las fuerzas al mando de Gálvez, suman 8156 hombres de las más diversas procedencias y ya tiene casi finalizada la colocación de la artillería de asedio bajo la protección de las trincheras situadas frente al Fuerte de la Medialuna.
El golpe moral para los ingleses debió ser durísimo, incluso los indios dejaron de atacar barruntando la derrota británica.
El 8 de mayo de 1781 la artillería española con la estimación de distancia de un desertor inglés abrió fuego por primera vez, de manera tan certera que una granada alcanzó el polvorín enemigo, provocando una terrible explosión que mató
a 105 defensores y “transformó el reducto en un montón de escombros”. Tras este espeluznante suceso las tropas españolas entraron en cuatro columnas en aquella fortificación llena de cadáveres y moribundos, que se rindió sin oponer resistencia. Desde lo que quedaba de las murallas de la recién conquistada
fortificación se comenzó a cañonear al fuerte contiguo situado en una posición de menor altitud. Aunque hubo una gran resistencia esta fue inútil, Jonhn
Campbell izó la bandera blanca viendo que no tenían ya posibilidad, al tener los españoles la posición superior los fuertes caerían de forma escalonada, uno a
uno. Al día siguiente Pensacola capituló, rindiendo toda la Florida occidental.


La conquista se supo rápidamente por todo el imperio español, las campanas repicaron en Nueva Orleáns, La Habana, México, Madrid y por supuesto en las colonias rebeldes, que por fin pudieron combatir sin miedo a ser atacadas por dos frentes. La toma de Pensacola fue decisiva para futuras victorias como la de Yorktown y finalmente la capitulación de los británicos en las colonias. A Inglaterra, que también perdió las Bahamas, sólo le quedaba la isla de Jamaica en el golfo de México, pero pronto empezaron a temer también por ella ya que don
Bernardo organizó velozmente una operación para tomarla. Pero el desastre de la escuadra francesa del almirante De Grasse no sólo paralizó la invasión sino que debilitó sobremanera a una Francia que ya padecía una fatiga de guerra que la
llevaría a la posterior revolución: Inglaterra consiguió salvarse literalmente por la campana. A los aliados les faltó un asalto para noquear definitivamente a un rival que ya se había ido varias veces a la lona. En el Tratado de Versalles
de 1783, los diplomáticos ingleses reconocen la independencia de los EEUU pero se muestran mucho más habilidosos que sus militares y logran recuperar las Bahamas a cambio de la vuelta al gobierno español de las dos Floridas.


Por su parte Bernardo logró el grado de teniente general y los títulos de vizconde de Gálvezton y conde de Gálvez. Tras un breve paso por España será nombrado gobernador de Cuba pero terminaría en 1785 como Virrey de Nueva España sustituyendo a su padre recién fallecido. Allí alcanzó tal popularidad
popularidad que la corte terminaría reprendiéndole, un gesto desagradecido que sumió en una profunda depresión a quien era pura energía y que finalmente lo llevaría a la tumba por una úlcera gástrica nerviosa el 30 de noviembre de 1786
a la prematura edad de 40 años.Bernardo de Galvez logró con su tenacidad no perder la iniciativa en su enfrentamiento con los británicos, demostrando que la mejor defensa es un buen
ataque, algo que sus detractores nunca llegaron a comprender. Hizo valer sus méritos por encima de su procedencia, que incluso llegó ha perjudicarle. Y es que tenía claro que “no está en la mano del hombre oponerse al clima. El único
recurso posible es pensar cómo remediar el infortunio”, y así lo hizo una y otra vez para asestarle terribles estocadas al imperio inglés. Mientras, sus contestonas colonias se hacían cada día más fuertes alimentándose de lo que llegaba por el Missisipi gracias a un indomable Gálvez y a la generosidad del imperio español de Carlos III al que todavía EEUU no ha devuelto todo lo que sus territorios le dieron, ni reconocido de manera suficiente el papel determinante que jugó para su nacimiento simplemente porque, a diferencia de Francia, no pudo ser su aliada de manera oficial. En cuanto a España… desagradecida entonces y ahora, tiene por costumbre ignorar a sus héroes. No importa pues, como figura en su escudo y como hizo en tantas ocasiones, Bernardo de Gálvez a bordo de su
Galveztown diría de nuevo “Yo solo“.





* Nota: Las cifras que aparecen entre paréntesis junto al nombre de cada una de las embarcaciones indican el número de piezas de artillería que podían disponer las mismas.

- Figura 2 – An Exact Map of North and South Carolina, & Georgia, with East and West Florida (1778) de John Lodge. William Russell’s The History Of America.
Londres.

- Figura 3 – Mapa de Mobila de origen desconocido.
- Figura 4 – Bahía de Pensacola (1781). Library of Congress, Geography an Map
Division. Washington.
- Figura 5 – Plano de la Villa de Panzacola del fuerte Jorge y las fortificaciones últimamente construidas por la Nación Británica (1781) de Luis Huet. Servicio Histórico Militar. Madrid.
- Figura 6 – Derrota de Panzacola el 9 de mayo de 1781 (1784) por Lausan. Nicolas Ponce. Paris
- Figura 7 – The American Soldier, 1780 (2005). US Army Center of Military. <http://www.army.mil/CMH/art/P-P/as-5/1780.htm>
- Figura 8 – Escudo familiar de los Gálvez de origen desconocido


Bibliografía:
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Bernardo de Gálvez. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
<http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01394964299359730534802/index.htm>
• Alsina Torrente, J. (2006). Una guerra romántica 1778-1783. Ministerio de Defensa.• Castillo, F. Bernardo de Gálvez. <http://www.uco.es/~l52caarf/frame.html>
• Chavez, T. E. (2006). España y la independencia de Estados Unidos. Taurus.• Hispanic America USA (1996). Bernardo de Gálvez. Hispanics in the American
Revolution. <http://www.neta.com/~1stbooks/galvez.htm>
• Latin American Studies (1997). Bernardo de Gálvez (1746-1786).

<http://www.latinamericanstudies.org/bernardo-galvez.htm>
• Martínez Miguélez, A. (2005). Españoles en combate. De los mercenarios Iberos a la Guerra de Iraq.
• Petinal, M. (2002) La campaña de Pensacola, 1781. Almena.
• Todo a babor (2007). La toma de Pensacola. Todo a Babor.
<http://www.todoababor.es/articulos/art_2.htm>
• Victoria, P. (2007). España Contraataca. Áltera.
• Wikipedia. (2006). <http://es.wikipedia.org/wiki/Bernardo_de_Gálvez_y_Madrid>
Todo sacado de www.elguaridadegoyix


 
  
 
  

Joaquín Vara del Rey y Rubio (1840-1898)

Se graduó en el Colegio General como subteniente, ascendiendo al rango de teniente en 1862. Combatió las rebeliones cantonales de Cartagena y Valencia y luchó en la Tercera Guerra Carlista. En 1884 solicitó su traslado a Filipinas, donde permaneció hasta 1890, tras servir como Capitán General de Filipinas y Gobernador de las Islas Marianas.

De regreso a España se le asignó la comandancia de la guarnición de Ávila hasta abril de 1895, cuando se presentó voluntario para servir en Cuba. Fue nombrado comandante militar de Bayamo y mandó el regimiento que luchó en la Batalla de Loma de Gato, en la que los españoles acabaron con el cabecilla rebelde José Maceo, hermano de Antonio Maceo Grajales. Debido a su brillante actuación fue promovido a brigadier general.

Tras el desembarco norteamericano en la isla, el general Shafter envió al 5º Cuerpo de Ejército contra Santiago de Cuba el día 1 de julio de 1898. Desde el día anterior, las tropas norteamericanas y sus aliados cubanos habían estado tomando posiciones al lado este de la ciudad con la intención de comenzar el ataque al amanecer. El 5º Cuerpo estadounidense estaba organizado en tres Divisiones y dos Brigadas independientes que sumaban unos 18.000 hombres. El Caney era una pequeña posición defensiva apoyada sobre el fortín de El Viso, sin artillería ni ametralladoras, con una guarnición de 550 hombres al mando de Vara de Rey. Shafter decidió tomar esta posición con el fin de no dejar tropas españolas sobre su flanco derecho. La misión se la encomendó a la 2ª División del general Henry Lawton, 6.899 hombres apoyados por una betería de artillería (4 cañones de 81 mm) al mando del capitán Capron.

El combate comenzó con la primera luz del día cuando los norteamericanos sometieron al fuego artillero las edificaciones y los pequeños fortines de madera de El Caney. Una hora después avanzaba la primera oleada de asaltantes que se vio frenada por las descargas cerradas que los soldados españoles realizaban con sus Máuser. Los norteamericanos creyeron que los españoles huirían ante su aplastante superioridad numérica (30:1), pero a las nueve de la mañana ya había quedado claro que los españoles se preparaban para resistir. El propio Vara del Rey se paseaba impasible por las trincheras animando a sus hombres.

Lawton había calculado 1 hora, o 2 como máximo, para que sus hombres desalojaran a los 550 españoles de El Caney, pero necesitó cerca de 12 horas. Las oleadas de asaltantes se sucedieron una tras otra, pero fueron rechazadas sistemáticamente por los españoles. La artillería estadonidense cambió su posición y se aproximó a El Viso, núcleo de la resistencia, y su fuego empezó a batir con eficacia el fortín cuyos muros empezaron a ser demolidos por los impactos continuos que recibían. Con El Viso casi destruido y ya pasadas las cuatro de la tarde tuvo lugar un nuevo y feroz asalto, que fue frenado ante los mismos muros del fortín. Vara de Rey siguió, a pesar de sus heridas, arengando a sus hombres. A las cinco El Viso fue tomado, sólo quedaban allí muertos y algunos heridos. La artillería se situó en el mismo fortín para poder batir las casas del pueblo y las trincheras, la resistencia era ya inútil y los pocos defensores que quedaban, 84 de los 550, se retiraron ordenadamente hacía Santiago dirigidos por el Teniente Coronel Puñet.

Vara de Rey, herido en ambas piernas, fue retirado de la línea de fuego, pero los estadounidenses (en un acto muy poco caballeroso) dispararon sobre el indefenso general y sus dos camilleros, matándolos. En la batalla también murieron dos de sus hijos. El general Vara de Rey recibió la Cruz Laureada de San Fernando a título póstumo por su heroica actuación.

(información extraida de Wikipedia Enciclopedia libre).





Monumento al General Vara del Rey y alos héroes de “El caney”.Madrid.Dirección: Paseo de la Infanta Isabel, s/n.Fue construido por iniciativa del Centro Gallego, y sufragado por los Centros Asturiano y Español, aparte del ya mencionado Gallego.Se trata de una escultura en bronce realizada por Julio González Pola, que representa al general Vara de Rey junto a un grupo de soldados que murieron defendiendo el poblado cubano de Caney, durante la guerra de 1898.
Fue inaugurado el 11 de junio de 1915.



El día primero de julio de 1898 las tropas americanas, que habían desembarcado en las costas de Oriente al oeste y encima de Santiago ocho días antes, sitian desde primeras horas de la mañana el fuerte español de El Caney, situado a unos 6 o 7 kilómetros de Santiago y le rinden a la caída de la tarde. Unos cinco mil soldados norteamericanos, bien equipados y alimentados, apoyados por artillería, y reforzados por unos 400 mambises, ocuparon el fuerte a la caída de la tarde. Unos 540 soldados españoles, cansados, enfermos y mal comidos, ofrecieron una tenaz resistencia que no cesó hasta que 444 de ellos cayeron muertos. Reforzado por una línea defensiva avanzada llamada El Viso, el fuerte de El Caney, frente a la Loma de San Juan y encima de Santiago, era esencial para la defensa de la capital del distrito oriental de Cuba. Su guarnición la constituían 419 hombres del Regimiento Constitución, 40 del Regimiento Cuba, y 90 del Regimiento Asia, mandados por el General Vara del Rey. La localidad de El Caney la componía un fortín de ladrillo y cemento, cuatro blocaos de madera, una avanzadilla defensiva en el Viso, una iglesia, y una plaza rectangular alrededor de la cual se distribuían las casas de la población civil.
La Estrategia Norteamericana
Como parte de su estrategia para el ataque a Santiago, el General Shafter, que mandaba el Ejército expedicionario norteamericano, había ordenado a la Brigada del General Lawton - unos 5000 hombres- que tomase El Caney. Cuatrocientos mambises deberían apoyar el ataque con la misión de desplegarse al Este del fuerte para cortar una eventual retirada de los españoles.
El general Lawton había prometido a Shafter que en dos horas como máximo habría doblegado la resistencia española. A eso de las nueve de la mañana, Lawton ordenó el ataque. Iba al frente el Capitán Allyn Capron, del cuerpo voluntario de los Rough Riders, que mandaba el general Wood y tenía como segundo al futuro presidente Roosevelt. Detrás de él, y por la vereda de Guantánamo a El Caney avanzaba la brigada de Chafee. Detrás de ella venía la brigada de Ludlow. Dos kilómetros al Norte progresaba la brigada de Miles, mientras que la Brigada de Bates se mantenía en la reserva. En total unos 6500 hombres de refresco, deseosos de entrar en acción en esta primera guerra colonial de Estados Unidos. Pero a las doce del día los norteamericanos no habían conseguido pasar de El Viso. Mientras consultan con el general Shafter y el fuego decrece, el general Vara del Rey recupera a los heridos y a los muertos y envía municiones a sus hombres. A las trece horas los generales Miles, Ludlow y Bates se ponen en marcha simultáneamente. Los españoles, que utilizan fusiles máuser y pólvora sin humo mantienen a raya a las tropas norteamericanas. A las 16:30, no obstante, los americanos toman El Viso después de que hubieran muerto todos sus defensores. Tomado El Viso, El Caney quedaba a la merced del enemigo.
El General Vara del Rey, héroe de El Caney
El general Vara del Rey ordena la retirada pero es herido en las dos piernas. Desde la camilla que le trajeron sigue dirigiendo la retirada hasta que cae muerto después de haber recibido seis balazos en su cuerpo. A la caída de la tarde, los americanos ocupan el fortín y los blocaos desiertos. Solo 89 hombres lograron llegar con vida a Santiago. En sus partes oficiales sobre la batalla, los norteamericanos son los primeros en elogiar el heroísmo de aquellos soldados. Al día siguiente ellos mismos recogen el cuerpo del valeroso general Vara del Rey y envían un recado al coronel José Toral, que había sustituido al general Linares al mando de la plaza de Santiago, para entregárselo. Ciento siete soldados norteamericanos, en su mayor parte voluntarios de los Rough Riders, perecieron en el combate de El Caney. Media docena de los más heroicos nombres que recuerda la historia militar española deben ese reconocimiento a su actitud en El Caney. Teodoro Roosevelt llegó a la presidencia de los Estados Unidos, unos años más tarde, avalado por el mismo combate, y algunas calles y barrios de Estados Unidos, y sobre todo de Cuba, perpetúan el nombre de varios generales norteamericanos por haber vencido, aunque con fuerzas muy desiguales, a aquellos 500 españoles.
Versión española
Según La Correspondencia Militar del 16-3-1899. El Caney estaba defendido por 506 hombres... Fue atacado por 5.000 soldados al mando del general Lawton, 1000 al mando del general Bates y 400 cubanos. El general Lawton creía que se podría hacer dueño de él en una hora, pero la batalla duró desde las seis y cuarto de la mañana hasta las cuatro y media de la tarde, y los defensores no se rindieron hasta que sus bajas, entre muertos y heridos, ascendieron a 444. Había seis obras de defensa, un fuerte de ladrillo, y cinco blockhaus guarnecidos por 10 o 12 hombres. El fuego dirigido desde estos puntos fue tan terrible, que se consideró como uno de los más graves obstáculos del ataque. Este resultado se debió seguramente a los fusiles mauser y a la pólvora sin humo. Además, el terreno era favorable a la defensa; la mayor parte del espacio que tenían que recorrer nuestras tropas se componía de jardines, de campos y de colinas sin labrar, en las que el 7º de caballería perdió 104 hombres
Según el Imparcial 10-8-1898 El Caney fue atacado por dos brigadas yanquis con caballería y artillería. Lo defendían tres compañías del Regimiento Constitución (453 hombres) sin artillería... El general Vara de Rey fue herido en las dos piernas a mediodía. El fuego duró hasta las 6 de la tarde... Se formó un convoy de evacuación para ir a Santiago... Vara del Rey iba en camilla pero le mataron de 3 balazos. Los mandaba el coronel Punet que se retiró por el camino del Cristo. Romero era comandante de El Caney y recibió un balazo en el omóplato al retirarse. Los yanquis lo apresaron y lo entregaron el día 5 en Santiago por no poder curarlo. En Cómbales y Caney murieron los comandantes Rodrigo Agüero, Rafael Aragón, el Capitán Vara del Rey y los tenientes Domínguez Vara, Pedro Fuentes, Manuel Morales, Antonio Rubio, Segundo Llanos y José Melquínez... Se destacó el telegrafista Manzano, que resultó herido en el muslo. El guarda marina Belmijo se salvó a nado y dijo luego que los mambíes fusilaban y macheteaban a los españoles y a los náufragos al llegar a tierra...
Descripción del terreno por El Nacional 3-7-1898 Tropas yankis siguen su avance... El Caney es todo montañoso. Está atravesado de E a O por Sierra Maestra y Gran Piedra... Muchos riachuelos. Los más importantes Aguadores y Baconao... Caney y Cristo son centros urbanos, Guaniniun, Demajayabo, Paz de los Naranjos, Zacatecas, Sevilla, Barajaguas, Lagunas, Dos Bocas, Reunión de las Yaguas, Dajao, Juan Angola, Manantuaba son rurales. La cabecera es San Luis de El Caney, con 1500 habitantes (En Caney atacaron 5000/6000 soldados usa) (Insurrección aumenta en dpto. Oriental "por innoble proceder de yankis de entregar armas a los rebeldes").


Texto extraido de http://www.domingodelpino.com/bodeguita/articulos/elcaney.htm






Arte Pintor Iman Maleki

El pintor iraní Imán Maleki, es uno de los máximos representantes del realismo en la actualidad.Ha sido galardonado con el premio William Bouguereau y el premio "Chairmanás Choise" en la II Competición Internacional del Art Renewal Center.

Algunos le consideran el mejor pintor de arte realista del mundo. "Sus dibujos compiten con las mejores cámaras digitales” aseguran. Imán Maleki nació en 1976 en Teherán, y desde muy niño sintió fascinación por el arte.Estudió con el mejor pintor hiperrealista de Irán, Morteza Katouzian.

Se graduó en la Universidad de Arte de Teherán como diseñador.Sin duda Julio Romero de Torres, se hubiese sentido orgulloso de esta obra…

Ahora ,cuando pases a ver parte de su obra,aparte del dominio de la luz y el color, podras observar en las dos jovenes, entre otras el detalle con el que están dibujados los vaqueros y los edificios del paisaje de fondo es fascinante.

Fíjate en los restos de la tiza o el yeso en las manos y piernas de este chaval que admira su recién creada “obra maestra” … es perfecto.

Su sencillez, y la realidad cotidiana en la que viven

Este “retrato de un emigrante” nos transmite e impacta toda la fuerza y la crudeza de la realidad cotidiana de su país.

Aquí nos demuestra su dominio del blanco y negro..Y también del trazo simple pero seguro…Que a veces adquiere tintes “epicos” que nos recuerdan el pasado glorioso de Irán…Hasta se permite algún detalle de surrealismo.Espero que te haya gustado la obra de este estupendo pintor.

Muchas gracias,Iman Maleki,por permitirnos disfrutar de estas obras de arte.




  

1. Tao
El Tao que puede conocerse no es el Tao.
La sustancia del Mundo es solo un nombre para el Tao.
Tao es todo lo que existe y puede existir;
El Mundo es solo un mapa de lo que existe y puede existir.

Las experiencias externas sirven para sentir el Mundo,
Y las experiencias internas, para comprenderlo.
Los dos tipos de experiencia son lo mismo dentro del Tao;
Son diferentes solo entre los hombres.
Ninguna experiencia puede contener al Tao
El cual es infinitamente más grande y más sútil que el Mundo.
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2. Cualidades
Cuando se reconoce la Belleza en el Mundo
Se aprende lo que es la Fealdad;
Cuando se reconoce la Bondad en el Mundo
Se aprende lo que es la Maldad.

De este modo:
Vida y muerte son abstracciones del crecimiento;
Dificultad y facilidad son abstracciones del progreso;
Cerca y lejos son abstracciones de la posición;
Fuerza y debilidad son abstracciones del control;
Música y habla son abstracciones de la armonía;
Antes y después son abstracciones de la secuencia.

El sabio controla sin autoridad,
Y enseña sin palabras;
Él deja que todas las cosas asciendan y caigan,
Nutre, pero no interfiere,
Dá sin pedirle,
Y está satisfecho.
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3. Control
No alabando al honrado se evita el engaño,
No estimando lo raro se evita el robo,
No ostentando la belleza se evita la lujuria.

Así pues, el sabio controla a la gente:
Vaciando sus corazones,
Llenando sus vientres,
Debilitando sus ambiciones,
Y fortaleciendo sus cuerpos.

Si la gente carece de conocimiento y deseo
El más hábil entre ellos es incapaz de actuar;
Si se evitan las acciones
Todos viven pacíficamente.

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4. Propiedades del Tao
Tao es una nave sin fondo;
Usado por sí mismo, no se llena con el Mundo;
No puede ser cortado, limitado, ocultado o inmovilizado;
Sus profundidades están escondidas, ubicuo y eterno;
Desconozco de donde proviene;
Llegó antes que la Naturaleza.
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5. Naturaleza
La Naturaleza no es amable;
Trata a todas las cosas imparcialmente.
El sabio no es amable;
Trata a toda la gente imparcialmente.

La Naturaleza es semejante a un fuelle;
Vacía, pero satisface todas las necesidades,
Cuanto más se mueve, más produce;
El sabio actúa de acuerdo al Tao de la misma forma
Y no puede ser agotado.
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6. El corazón
Igual que el lecho de un río, el corazón nunca se llena.
Es un indescriptible
Cuya entrada es la fuente del Mundo;
Tao está siempre presente en él:
Mantenido sobre él, nunca fallará.
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7. Uno mismo
La Naturaleza es eterna debido a que carece de conciencia de sí misma.

De este modo, el sabio:
Se sirve a si mismo en último lugar, y se encuentra atendido;
Observa a su cuerpo como accidental, y encuentra que resiste.
Debido a que no atiende a su Ego, éste se encuentra satisfecho.
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8. Intimidad
El mejor de los hombres es semejante al agua,
La cual beneficia a todas las cosas, sin ser contenida por ninguna,
Fluye por lugares que otros desdeñan,
Donde se acerca más deprisa al Tao.

Así, el sabio:
Donde mora, se acerca más deprisa a la tierra,
En el gobierno, se acerca más deprisa al orden,
Hablando, se acerca más deprisa a la verdad,
Haciendo tratos, se acerca más deprisa a los hombres,
Actuando, se acerca más deprisa a la oportunidad,
En el trabajo, se acerca más deprisa a lo competente,
En sentimientos, se acerca más deprisa al corazón;
No lucha, y así permanece libre de culpa.
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9. Metas
Tensa un arco hasta su límite y pronto se romperá;
Afila una espada al máximo y pronto estará mellada;
Amasa el mayor tesoro y pronto lo robarán;
Exige créditos y honores y pronto caerás;
Retirarse una vez la meta ha sido alcanzada es el camino de la Naturaleza.
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10. Virtud
Abrazando al Tao, serás abrazado.
Con facilidad, suavemente, serás como renacido.
Aclara tu visión, serás iluminado.
Alimenta tu compasión, serás imparcial.
Abre tu corazón, serás aceptado.
Aceptando al Mundo abrazas el Tao.

Sosteniendo y alimentando,
Creando pero no poseyendo,
Dando sin pedir,
Controlando sin autoridad,
Eso es la virtud.
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11. La Riqueza y lo Valioso
Treinta radios se unen en el centro;
Gracias al agujero podemos usar la rueda.
El barro se modela en forma de vasija;
Gracias al hueco puede usarse la copa.
Se levantan muros en toda la tierra;
Gracias a la puertas se puede usar la casa.
Así pues, la riqueza proviene de lo que existe,
Pero lo valioso proviene de lo que no existe.
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12. Distracción
Demasiado color ciega el ojo,
Demasiado ruido ensordece el oido,
Demasiado condimento embota el paladar,
Demasiado jugar dispersa la mente,
Demasiado deseo entristece el corazón.

El sabio provee para satisfacer las necesidades, no los sentidos;
Abandona la sensación y se concentra en la sustancia.
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13. Ansiedad
Los santos decían: "Alabanzas y culpas causan ansiedad;
El objeto de la esperanza y el miedo está en tu interior".

"Alabanzas y culpas causan ansiedad"
Puesto que esperas o temes recibirlas o perderlas.

"El objeto de la esperanza y el miedo está en tu interior"
Pues, sin un Ego, no pueden afectarte la fortuna o el desastre.

Por tanto:
El que observa al Mundo como se observa a sí mismo es capaz de controlar el Mundo;
Pero el que ama al Mundo como se ama a sí mismo es capaz de dirigir el Mundo.
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14. La continuidad del Tao
Lo que se mira pero no puede ser visto está más allá de la forma;
Lo que se escucha pero no puede ser oido está más allá del sonido;
Lo que se agarra pero no puede ser tocado está más allá del alcance;
Son cosas tan profundas que evaden la definición,
Y pasan a ser un misterio.

En su ascenso no hay luz,
En su caida no hay oscuridad,
Un hilo continuo más allá de la descripción,
Perfilando lo que no puede existir,
Su forma es no-forma,
Su imagen es ninguna,
Su nombre es misterio,
Afrontandolo, no tiene rostro,
Siguiendolo, no tiene espalda.

Comprende el pasado, pero atiende el presente;
De este modo se conoce la continuidad del Tao,
El cual es su esencia.
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15. Los Santos
Los Santos alcanzaron una comprensión
tan profunda que ellos no podían ser comprendidos.

Debido a no poder comprenderles
Tan solo se puede describir su apariencia:
Cautos, como aquel que cruza sobre hielo fino,
Atentos, como aquel que presiente un peligro,
Modestos, como aquel que es un huesped,
Suaves, como el hielo que se funde,
Genuinos, como la madera no tallada,
Vacios, como el lecho de un rio,
Opacos, como el agua turbia.

Aquel que yace inmovil mientras el lodo se asienta,
Y permanece inmovil cuando el agua fluye,
No busca satisfacción
Y trasciende la Naturaleza.
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16. Trascendiendo la Naturaleza
Vacía tu Ego completamente;
Abraza la paz perfecta.
El Mundo se mueve y gira;
Observale regresar a la quietud.
Todas las cosas que florecen
Regresarán a su origen.

Este regreso es pacífico;
Es el camino de la Naturaleza,
Eternamente decayendo y renovandose.
Comprender ésto trae la iluminación,
Ignorar esto lleva a la miseria.

Aquel que comprende el camino de la Naturaleza llega a apreciarlo todo;
Apreciandolo todo, se convierte en imparcial;
Siendo imparcial, se convierte en magnánimo;
Siendo magnánimo, se convierte en parte de la Naturaleza;
Siendo parte de la Naturaleza, se hace uno con el Tao;
Siendo uno con el Tao, se alcanza la inmortalidad:
Piensa que el cuerpo perecerá, el Tao no.
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17. Gobernantes
Los mejores gobernantes son apenas conocidos por sus vasallos;
Los siguientes mejores son amados y alabados;
Los siguientes son temidos;
Los siguientes despreciados:
No tienen fé en sus vasallos,
Por tanto, sus vasallos tampoco tienen fé en ellos.

Cuando el mejor gobernante alcanza su objetivo
Sus vasallos lo celebran como si fuese el objetivo de ellos mismos.
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18. Pérdida del Tao
Cuando el Tao se olvida
Deber y justicia degeneran;
Entonces, la sabiduría y la sagacidad
Se pierden bajo la hipocresía.

Cuando se deshacen las relacciones familiares
El respeto y la devoción degeneran;
Cuando una nación cae en el caos
Han de nacer la lealtad y el patriotismo.
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19. Simplicidad
Si pudiesemos abandonar la sabiduría y la sagacidad
La gente podría disfrutar el ser todos iguales;
Si pudiesemos abandonar el deber y la justicia
Todo podría basarse en las relacciones de amor o amistad;
Si pudiesemos abandonar el artificio y el provecho
La corrupción y el robo podrían desaparecer.
Aún así, semejantes remedios solo tratarían los síntomas
Por tanto son inadecuados.

La gente necesita remedios personales:
Revela tu auténtico yo,
Abraza tu naturaleza original,
Abandona tu propio interés,
Controla tu deseo.
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20. Soledad
No conozco nada y nada me preocupa.
No veo diferencia entre sí y no.
No veo diferencia entre bien y mal.
No temo aquello que la gente teme en la noche.

La gente está feliz como en una fiesta suntuosa
O jugando en el campo en primavera;
Pero yo permanezco tranquilo y vagabundeando,
Como un recién nacido antes de aprender a sonreir,
Solitario, sin hogar.

La gente tiene lo suficiente y para compartir,
Pero yo no poseo nada,
Y mi corazón es ignorante,
turbio y ensombrecido.

La gente está rediante y segura,
Mientras yo sigo ciego y confuso;
La gente es inteligente y sabia,
Mientras permanezco torpe e ignorante,
Sin objetivo, como una ola en la superficie del mar,
Sujeto a nada.

La gente está ocupada con un propósito,
Mientras sigo impractico y tosco.
Estoy aparte del resto de la gente
Todavía sostenido por la Naturaleza.
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21. Expresiones del Tao
La virtud se expresa siguiendo al Tao.
Tao es evasivo e intengible
Pero expresa toda forma y sustancia;
Tao es oscuro y sútil
Pero expresa toda la Naturaleza;
La Naturaleza no cambia,
Pero expresa toda sensación.

Desde antes del conocimiento
El Tao ha expresado todas las cosas.
¿Cómo puedo saber?
Confiando en mis sentidos.
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22. Aceptación y Contención
Acepta y serás completo,
Inclinate y serás recto,
Vacíate y quedarás lleno,
Decae, y te renovarás,
Desea, y conseguirás,
Buscando la satisfacción quedas confuso.

El Sabio acepta el Mundo
Como el Mundo acepta el Tao;
No se muestra a si mismo, y así es visto claramente,
No se justifica a si mismo, y por eso destaca,
No se empeña, y así realiza su obra,
No se glorifica, y por eso es excelso,
No busca la lucha, y por eso nadie lucha contra él.

Los Santos decían, "acepta y serás completo",
Una vez completo, el Mundo es tu hogar.
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23. Habla y Confianza
La Naturaleza dice pocas palabras:
El viento fuerte no dura mucho,
La lluvia torrencial no cae durante mucho tiempo.
Si las palabras de la Naturaleza no permanecen
¿Por qué habrían de hacerlo las del Hombre?

Para seguir el Tao, conviertete en Tao; el Tao te aceptará.
Para dar virtud, conviertete en virtud; la virtud te aceptará.
Si pierdes con el Tao, la pérdida te aceptará.
Has de confiar para que confíen en tí.
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24. Tumores
Si te mantienes de puntillas no te mantienes mucho tiempo;
Si dás pasos demasiado largos no puedes caminar bien;
Si te muestras a tí mismo no puedes ser bien visto;
Si te autojustificas no puedes ser respetado;
Si te halagas a ti mismo no puedes ser creído;
Si te enorgulleces demasiado no puedes alcanzar la excelencia.
Todos estos comportamientos son excrecencias y tumores,
Cosas desagradables evitadas por el virtuoso.
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25. Cuatro Infinitos
Antes de que existiese el Mundo
Estaba el Misterio:
Silencioso, sin fondo,
Solitario, inmutable,
En todas partes y siempre en movimiento,
La Madre del Mundo.
No conozco su nombre, por lo que le llamo Tao;
No conozco su límite, por lo que le llamo Infinito.

Siendo infinito, fluye para siempre,
Fluyendo para siempre, vuelve a Sí Mismo.

Uno Mismo sigue el camino del Mundo;
El Mundo sigue el camino de la Naturaleza;
La Naturaleza sigue el camino del Tao;
El Tao es el Camino.

Tao es infinito,
por tanto la Naturaleza es infinita,
por tanto el Mundo es infinito,
por tanto Uno Mismo es infinito.
Son cuatro Infinitos,
Y el Yo es uno de ellos.
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26. Calma
La gravedad es el origen de la ligereza,
La Calma, la dueña de la agitación.

Así pues, el que dirige una gran empresa
no debe actuar con ligereza o agitación.
Actuando a la ligera, pierde contacto con el Mundo,
Actuando agitadamente, pierde contacto consigo mismo.

El sabio viaja todo el día sin perder el control;
Rodeado de cosas deseables, permanece en calma y sin sujecciones.
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27. Atención
El buen viajero no deja huella que pueda seguirse,
El buen hablador no deja palabras que puedan ser cuestionadas,
El buen contable no deja cálculo sin comprobar,
El buen cerrajero no deja cerradura que pueda ser forzada,
El buen atador no deja nudo que pueda ser deshecho.

Así, el sabio cuida a todos los hombres
y no abandona a ninguno.
Acepta todo y no rechaza nada.
Atiende hasta el menor detalle.

Así el fuerte debe guiar al débil,
pues el débil es el material de donde hacer a los fuertes.
Si la guía no es respetada
O el material no es cuidado
Se origina confusión, no importa cuan inteligente sea uno.
Esta es la esencia de la sutileza.
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28. Convertirse en femenino
Conociendo lo masculino, y convirtiendose en lo femenino,
Se llega a ser la vía a través de la cual se mueve el Mundo,
Estar unido a la virtud,
Y renacer de nuevo.

Conociendo la luz y convirtiendose en la oscuridad,
Uno se convierte en el Mundo,
Llegando a ser la virtud,
Y volviendo al Tao.

Conociendo el honor y siendo humilde,
Uno se convierte en el valle del Mundo,
Llenandose de la virtud,
Y siendo como un tronco no cortado.

Cuando el tronco es cortado se convierte en herramientas.
Usadas por el sabio, son poderosas;
Así pues, un buen carpintero no desperdicia madera.
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29. Ceguera
Aquellos que desean cambiar el Mundo
De acuerdo con sus deseos
Nunca tienen éxito.

Al Mundo le dá forma el Tao;
No puede darse forma a sí mismo.
Si alguien intenta darle forma, le daña;
Si alguien intenta poseerle, le pierde.

Así pues:
A veces las cosas florecen, a veces no.
A veces la vida es dura, a veces es fácil.
A veces la gente es fuerte, a veces es débil.
A veces llegas a donde quieres ir, a veces te quedas en el camino.
Por ello el sabio no es extremo, extravagante o complaciente.
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30. Violencia
Los hombres poderosos no deben usar la violencia,
Pues la violencia tiene la costumbre de retornar;
Las zarzas crecen donde quiera que vaya un ejército,
Y años de hambre siguen a una guerra.

Un general está bien advertido:
De que ha de hacer nada más que lo que indican sus órdenes,
No importa cuan fuerte sea su ejército;
De que ha de conseguir cumplir sus órdenes,
Pero no la gloria o el sentirse orgulloso;
De hacer lo que dicta la necesidad,
Pero no la sed de sangre;
Pues, incluso la más poderosa fuerza decaerá con el tiempo,
Y la violencia volverá en contra, y le destruirá.
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31. Herramientas de violencia
Los soldados son herramientas de violencia, temidos por todos;
El sabio no los empleará.
Su propósito es la creación;
El de ellos es la destrucción.

Las armas son herramientas para la violencia, no para el sabio;
El las usará cuando no hay otra elección,
Pues valora la paz y no se deleita en la conquista.

Pues quien se deleita en la conquista
Se deleita en el sufrimiento de los hombres;
Y quien se deleita en el sufrimiento de los hombres no puede controlarlos.

Los que matan en la guerra deberían llorar
Y celebrar la conquista con un funeral.
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32. Forma
El Tao no tiene una auténtica definición.
Como la madera antes de ser cortada, no puede ser usado;
Si un gobernante comprende esto
Todo su país será floreciente
Y la gente obedecerá en armonía con él mismo,
Tal y como cae una lluvia suave.
Sin necesidad de dar órdenes para que se comporten con equidad.

Cuando al Tao se le dá forma para su uso,
La forma recibe un nombre en el Mundo;
No deberían de tenerse demasiados nombres
para contener a las formas;
En lugar de esto, dejad al Tao fluir hacia si mismo en el Mundo
Como el agua fluye en el lecho del río hacia el mar.
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33. Virtud
El que conoce a los hombres es sabio;
El que se conoce a si mismo está iluminado.
El que vence a los otros es fuerte;
El que se vence a sí mismo es poderoso.
El que se contenta con lo que tiene es rico;
El que obra con determinación tiene voluntad.
El que es capaz de mantener su posición resistirá mucho tiempo;
El que es capaz de mantener su influencia vivirá después de su muerte.
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34. El Tao no tiene favoritos
El Tao infinito fluye por todas partes, creando y destruyendo,
Realizando el Mundo, atendiendo al más pequeño detalle,
Sin pedir nada a cambio.

Nutre todas las cosas, sin controlarlas;
Carece de intención,
Por lo que parece inconsecuente.

Es la sustancia de todas las cosas,
Pero no somete a control a ninguna;
No hace excepciones,
Por lo que es importante para todas.

A causa de que no favorece a ninguna cosa finita,
Es infinito.
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35. Paz
El Tao carece de forma y aroma;
No puede ser visto ni oido,
Y su aplicación no puede ser agotada.

Si ofreces música y comida
Los extraños se detienen a tu lado;
Pero si estás de acuerdo con el Tao
La gente del Mundo te mantendrá
En seguridad, salud, compañía y paz.
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36. Influencia
Para reducir la influencia de alguien, aumentala primero;
Para reducir la fuerza de alguien, incrementala primero;
Para hacer caer a alguien, primero haz que se eleve;
Para tomar algo de alguien, dale algo primero.

Esta es la sutileza con la cual el débil vence al fuerte,
Así como el pez no debería abandonar sus profundidades,
Y el soldado no debería abandonar su camuflaje.
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37. Tranquiliza el corazón
El Tao no actúa, y así no deja nada por hacer.
Si uno entiende esto
Todas las cosas del Mundo florecen naturalmente;
Floreciendo, solo están restringidas por la Naturaleza.

La Naturaleza no tiene deseos;
Sin deseos, el corazón alcanza la tranquilidad,
Y así el Mundo en su totalidad puede permanecer en calma.
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38. Religión
El virtuoso no actúa.
El amable actúa sin interés propio;
El justo actúa no desatendiendo su propio interés;
El religioso actúa para reproducir su propio interés.

Si el Tao se pierde, queda la virtud;
Si la virtud se pierde queda la amabilidad;
Si la amabilidad se pierde, queda la justicia;
Si la justicia se pierde, queda la religión.

Las jerarquías bien establecidas no pueden desarraigarse fácilmente;
Las creencias firmes no pueden cambiarse fácilmente;
Por eso la religión permanece generación tras generación.

La religión es el fín de la virtud y la honestidad,
El comienzo de la confusión;
La Fé es una esperanza o miedo muy colorida,
El origen de la estupidez.

El sabio actúa por conocimiento, no por esperanza;
Confía en el fruto, no en la flor;
Acepta lo que tiene, rechaza las promesas futuras.
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39. Completitud
En tiempos míticos todas las cosas estaban completas:
Todo el cielo estaba despejado,
Toda la tierra era estable,
Todas las montañas eran altas,
Todos los ríos estaban llenos,
Toda la Naturaleza estaba viva,
Todos los gobernantes eran apoyados.

Pero sin claridad, el cielo se nubla;
Sin estabilidad, la tierra se rompe;
Sin fuerza, la montaña se erosiona;
Sin agua, el río se seca;
Sin vida, la Naturaleza se agosta;
Sin apoyo, los gobernantes caen.

Así pues, los gobernantes dependen de su gente,
El noble depende del humilde;
Y los gobernantes se muestran a si mismos huerfanos, solitarios o imposibilitados,
Para ganar el apoyo del pueblo.

La completitud no gana apoyos.
Así pues, hay debilidad en el poder,
Y poder en la debilidad;
Antes que tintinear como el jade,
Uno debería retumbar como las piedras.
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40. Aplicación del Tao
El movimiento del Tao es retornar;
El uso del Tao es aceptar;
Todas las cosas derivan del Tao,
El Tao no deriva de ninguna.
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41. Taoismo
Cuando el fuerte aprende el Tao, lo practica con diligencia;
Cuando el avanzado aprende el Tao, lo practica en ocasiones;
Cuando el débil aprende el Tao, se alegra y ríe;
Aquellos que no ríen no han aprendido nada.

Así está dicho:
Quien comprende el Tao, parece incoherente;
Quien progresa en el Tao, parece fallar;
Quien sigue el Tao, parece vagabundear.

Así la mayor fuerza aparenta vulnerabilidad;
La verdad más brillante aparenta matices;
El carácter más pleno aparenta ser incompleto;
El corazón más fuerte aparenta debilidad;
La Naturaleza más hermosa aparenta inconstancia.

Así el cuadrado, perfeccionado, no tiene esquinas;
El arte, perfeccionado, no tiene sentido;
El sexo, perfeccionado, no tiene clímax;
La forma, perfeccionada, carece de forma.

Así el Tao no puede sentirse ni conocerse:
Transmite sensación y trasciende el conocimiento.
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42. Armonía
Tao lleva a la virtud;
La virtud lleva a la contención;
La contención lleva a la aceptación;
La aceptación lleva al Mundo;
Todas las cosas comienzan con virtud y terminan con contención,
Pero es la aceptación la que lleva a la armonía.

Como otros enseñaron, yo enseño:
"Aquello sin armonía termina con violencia";
Esta es mi enseñanza.
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43. Venciendo lo Imposible
Lo blando vence a lo duro;
Lo que carece de forma penetra lo impenetrable;
Hay valor en no actuar.

Enseñando sin palabras,
Trabajando sin acción,
Es algo que pocos pueden comprender.
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44. Contenerse
Fama o Ego: ¿Qué es más querido?
Ego o riqueza: ¿Qué es más valioso?
Beneficio o pérdida: ¿Qué es más doloroso?

Una gran virtud se expone a un gran desgaste,
Una gran riqueza se expone a un gran robo,
Pero una gran contención no expone a ninguna pérdida.

Así pues: El que sabe cuando detenerse
No continúa hacia el peligro,
Y puede resistir mucho tiempo.
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45. Calma
La gran perfección semeja imperfecta,
Pero no decae;
La gran abundancia parece vacía,
Pero no se acaba.

Una gran verdad parece contradictoria;
Una gran inteligencia parece estupidez;
Una gran elocuencia parece incomprensible.

Aunque parece que la acción vence a la contención,
La inmovilidad vence al deseo;
Así pues, el que permanece calmado es quien tiene el control.
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46. Deseo
Cuando el Mundo no está en acuerdo con el Tao,
Los caballos transportan a los soldados a través de los campos;
Cuando el mundo está de acuerdo con el Tao,
Los caballos tiran de arados a través de los campos.

No hay mayor maldición que el deseo;
No hay mayor miseria que el descontento;
No hay mayor enfermedad que la codicia;
Pero el que se conforma con lo que posee
Siempre será rico.
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47. Conocimiento y Experiencia
Sin un solo paso más allá de la puerta
Puedes conocer el Mundo.
Sin una mirada hacia la ventana
Puedes ver el color del cielo.

Cuanto más experimentas, menos sabes.
El sabio vagabundea sin conocer,
Mira sin ver,
Alcanza sin actuar.
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48. Conocimiento
El que persigue el conocimiento, adquiere tanto como puede cada día;
El que persigue al Tao, pierde tanto como puede cada día.

Alcanza un estado de inacción
Tal que sin hacer nada, nada queda sin hacer.



 
Paraisos Fiscales

Parte 1

PARAÍSOS FISCALES

En un mundo en el que, abierta o solapadamente, los estados imponen las leyes a sus
súbditos y en el que, a mayor razón, los países fuertes dictan su política a los más
débiles, no puede dejar de sorprender !a bula de que parecen gozar los llamados
paraísos fiscales. Y con mayor razón si se considera que tales paraísos están ubicados en
países de escasa o nula potencia militar e incluso, en algunos casos, forman parte, en
calidad de colonias, y hasta de provincias, de alguna gran potencia, cuales son los casos
de las Islas Caymán, las Bahamas o las Islas Anglo-Normandas. Es evidente que tales
Paraísos son, no ya tolerados, sino fomentados y protegidos por altísimas instancias
internacionales, es decir, genéricamente hablando, por el Sistema. Aunque ciertos
organismos estatales pretendan poner cortapisas a las actividades que en ellos se
realizan, el respeto a las soberanías nacionales y a la sacrosanta libertad individual, tan
repetidamente olvidadas, cuando no pisoteadas en aras de hipócritas pretextos, impide
que la labor de aquellos organismos sea realmente efectiva. Antes de entrar en materia,
conviene enumerar los citados Paraísos. Son los siguientes: Liechtenstein, las Islas
Anglo-Normandas, Andorra, Panamá, las Islas Caymán, las Bahamas, Singapur, Hong
Kong y, en cierto modo, Mónaco y Tánger. Y, por supuesto, el Paraíso de los Paraísos
como prototipo y paradigma de todos ellos: Suiza.
En los Paraísos Fiscales, los grandes negocios los hacen los bancos, mientras los estados
que los albergan reciben una contrapartida por lo general relativamente módica. Por qué
se conforman con ella se explica por el hecho de que los gobernantes conocen los límites
de su poder, que, como en todas partes, deben en mayor o menor grado a la
"generosidad" bancaria y porque, en última instancia, el Sistema puede montar contra
ellos cualquier "cruzada" en defensa de los Inmortales Principios, y cuya culminación será
la indefectible substitución del díscolo y recalcitrante gobierno por otro más dúctil y que
comprenda realmente qué se espera de él. A pesar de influir tan poderosamente en
nuestras vidas, pocas personas comprenden realmente el mundo de los bancos. Lo
primero que hay que tener presente es que los bancos comercian con dinero, sea éste en
forma de numerario, de oro o de otros valores, y el dinero, como dice un viejo aforismo
francés, "no tiene olor". Tampoco tiene patria. Y la gran verdad de la Banca es que
carece de moralidad y de nacionalidad. Por supuesto, estamos hablando del negocio
bancario sin importar bajo qué bandera se escude cualquier banco, incluyendo los
erróneamente llamados "bancos centrales", y no pretendemos cuestionar la ética
personal de los empleados -incluso de los altos empleados- que hacen funcionar ese
negocio suculento. Pero los hechos son los hechos y vamos a tratar de exponerlos
someramente.
De la misma manera que un "perista" del mundo del hampa se hace cargo del material
robado por los ladrones, cualquier banco puede manejar, con toda legalidad, - los
negocios de la Mafia, sin emitir juicios de valor desde el punto de vista ético y sin tener
en cuenta el interés nacional o cualquiera otra de las "manías" que preocupan al "vulgum
pecus". Conocido es el caso de un banquero de Ginebra en la pared de cuyo despacho
había un marco con la frase: "Je ne veux pas le savoir!" (No quiero saberlo); cuando uno
de sus clientes trataba de explicarle el origen de los valores que iba a ingresar en su
banco y los motivos por los que deseaba la más absoluta discreción, el banquero
señalaba con el dedo el susodicho marco. En principio, la Banca no quiere saber. Aunque,
por supuesto, sabe. Y mucho.
Los bancos ubicados en los llamados Paraísos Fiscales son, con diversas vaciantes y
matizaciones, sensiblemente iguales a los demás, y su modus operandi es el mismo. La
única diferencia consiste en el tratamiento fiscal interno y en la radicalización del secreto
bancario. Es decir: en que los bancos, en los Paraísos, no pagan impuestos -o pagan muy
poco- al Estado, y el secreto bancario es prácticamente total. Por ejemplo: si un estado
determinado, al que le consta que un súbdito suyo tiene dinero en una cuenta bancaria
en un país paradisíaco y pide oficialmente a éste que le facilite datos sobre dicha cuenta,
la respuesta será invariablemente negativa. Razón que se aduce: el titular de la cuenta
no ha cometido delito alguno en el Paraíso y por lo tanto es, en dicho Paraíso, un
ciudadano honorable que goza de todos sus derechos, incluido el que se refiere a la
inviolabilidad del secreto bancario.
Como se sabe, el prototipo de los Paraísos Fiscales es Suiza. Unas breves consideraciones
sobre ese país, su génesis y posterior desarrollo serán, -creemos- muy útiles para esta
exposición. Desde que, en el año 1291, se formó la Confederación Helvética, los suizos
se han caracterizado por su carácter reservado, típico de las gentes de montaña y por su
enérgica determinación a proteger sus vidas privadas. Esto dejaría una impronta
indeleble en el futuro desarrollo del país: cada cantón, e incluso cada ciudad, goza de
una amplísima autonomía, lo que facilita la convivencia de individuos étnicamente
franceses, alemanes e italianos, que hablan sus respectivas lenguas, con el aditamento
de una cuarta, el romanche, que se habla en la capital, Berna, y sus aledaños. En un
territorio estéril y relativamente pequeño (unos 41.000 kilómetros cuadrados) viven seis
millones de suizos. Sólo una dieciseisava parte de su territorio es cultivable, y carece por
completo de riquezas del subsuelo. Durante mucho tiempo, este pequeño pais
montañoso subsistía de modo harto precario, con lo que sus comerciantes podían sacarle
al entonces escaso turismo y sus pequeñas industrias tradicionales de precisión, como la
relojera.
Como saben fue Zwingli, el fundador de la Iglesia Reformada quien, en Zurich, montó su
Inquisición particular y, al incautarse del oro de las imágenes de las iglesias católicas
fundó, sin saberlo, la banca suiza. Zwingli, al escoger lo que más le convino de los
idearios de Lutero y Calvino, creó una doctrina protestante de carácter eminentemente
suizo. Esa doctrina y su consiguiente ética sostienen que el trabajo es la forma más
excelsa de la conducta humana, que la riqueza es la justa recompensa del hombre y que
el dinero debe ser ahorrado y acumulado, porque Dios en el Paraíso (no ciertamente
fiscal) mandó a Adán que trabajara, de manera que la pobreza es una ofensa a Dios.
Como todos creen lo que les gusta creer, las enseñanzas de Zwingli fueron prontamente
aceptadas por los hacendosos montañeses y, con el paso del tiempo, fueron añadiendo
otros dogmas de fe adicionales a su religión laica. Ya que Dios vigila siempre, la honradez
es siempre un buen negocio; puesto que las remuneraciones al trabajo son sagradas,
uno debe pagar por lo que desea y obtener aquello por lo que ha pagado. Una tercera
ley, no escrita, de la idiosincrasia suiza, y que, por una especie de ósmosis, ha llegado a
conformar la manera de actuar de sus bancos, es la discreción llevada hasta el
paroxismo.
Suiza empezó a convertirse en un lugar de refugio de los capitales de todo el mundo a
finales del siglo pasado. La Guerra Franco-Prusiana, con los empréstitos (forzosos) de
guerra de ambos contendientes, abrió los ojos de mucha gente. Les hizo ver que, con la
frenetización de la alta política y el costo geométricamente acelerado de los armamentos,
sus gobiernos iban a sangrarles económicamente. Y como el Dinero (con razón se ha
dicho) es cobarde, empezó a buscar adecuados refugios. El genio mercantil suizo tendía
un puente de plata, que pronto se vería ampliamente concurrido. Suiza ofrecía seguridad,
pues el país ha sido siempre políticamente neutral; ofrecía una discreción absoluta, con
sus cuentas numeradas o en código cifrado; y aunque daba unos réditos mínimos o -o
más a menudo- inexistentes, a cambio ofrecía una serie de ventajas sobre inversiones y
movilidad del dinero de los que más adelante hablaremos.
La 1 Guerra Mundial aceleró la huída de capitales hacia Suiza, que ha llegado a
convertirse en la Meca del Dinero. Sus banqueros tenían, ya entonces, un prestigio mítico
y, además, una tradición de, al menos, dos siglos de aciertos y clarividencia en sus
inversiones. No en vano Voltaire había dicho: "Si ves que un banquero de Zurich se tira
por la ventana, síguele. Es que ha visto el modo de hacer dinero mientras cae". Ese
prestigio y esa reputación debían forzosamente atraer a las gentes deseosas de escapar
a la voracidad del Fisco de sus respectivos países, pero también al dinero adquirido con
medios deshonestos y, por supuesto, y en primer lugar, si no cronológicamente, sí en
magnitud, al dinero de la Mafia. El sistema bancario suizo se vigoriza de modo
automático con los pánicos financieros que se producen en otras naciones, pues tanto las
víctimas como, sobre todo, los inductores de las mismas, ponen su dinero a buen recado
mientras dura el temporal. Los primeros, un poco tarde, cuando ya su capital ha sufrido
los iniciales mordiscos de esa bestia llamada crisis Financiera, y los segundos, por
supuesto, un poco antes. Creemos que sería útil una somera exposición de las diversas
categorías de bancos que ofrecen sus servicios, tanto a los ciudadanos suizos como a los
de todo el mundo. Para ello nos hemos documentado en una fuente tan aséptica como la
Encyclopoedia Britannica. Helos aquí:
La primera institución financiera suiza es el Banco Cantonal, propiedad del Estado,
aunque cuenta también con un importante núcleo de inversores privados. Se limitan a la
financiación en su propio cantón, principalmente mediante préstamos hipotecarios. Los
extranjeros pueden abrir cuentas en ellos, aunque sin devengar intereses. Son bancosrefugio
absolutamente seguros. Aún sin cobrar intereses, el dinero aportado en divisas
extranjeras puede ser convertido en Francos Suizos, que normalmente se revalúan con
relación a las demás monedas, con lo que el dinero allí depositado mantiene su poder
adquisitivo, como mínimo. Luego existen los denominados Grandes Bancos. agrupados
en una asociación llamada Unión de Bancos Suizos. Estos bancos tienen el privilegio de
que no están obligados a declarar su capital a las autoridades monetarias de su país. A la
cabeza de estos bancos se encuentran los Tres Grandes: el Banco de Crédito Suizo,
fundado el siglo pasado por Alfred Escher, el Banco Unión y la Sociedad de Banca Suiza.
Los restantes dos grandes son el Banco Popular Helvético y el Bank Leu & Co.
Los Grandes Bancos realizan prácticamente todo tipo de operaciones financieras.
Manejan valores, suscriben acciones, actúan como agentes de bolsa para todo tipo de
clientes, especialmente extranjeros, proporcionan asesoramientos y muchos otros
servicios. Una tercera clase de bancos suizos son los llamados Bancos Locales, cuya
función primaria es ocuparse de la financiación de hipotecas dentro de una comunidad.
Algunos han crecido tanto hasta llegar a equipararse con alguno de los llamados Grandes
Bancos. Evidentemente, este gigantesco crecimiento no puede lograrse tan sólo con las
susodichas funciones primarias. Otras dos categorías son las Asociaciones de Préstamos
y las instituciones de Ahorro. Tales instituciones son casi exactamente iguales que sus
equivalentes en todos los países. Básicamente, invierten los ahorros en hipotecas. Pero
tiene que haber forzosamente algo más... MUCHO MÁS. Pues según Waller y otras
fuentes, como Arnaune, resulta chusco notar que en una nación de seis millones de
habitantes hayan ocho millones de libretas de ahorro.
Luego hay que tener en cuenta a las Asociaciones de Préstamos que simple y llanamente
comercian con dinero, a la vista. Captan dinero y lo prestan. El dinero de los
cuentacorrentistas no residentes en Suiza no devenga intereses. Es más, en ciertos casos
-ciertas instituciones- el dinero depositado incluso paga un canon de depósito. También
hay que mencionar a los bancos establecidos en Suiza por extranjeros. Uno de los más
fuertes es el Exchange and Investment Bank, cuyos fundadores y primeros propietarios
oficiales fueron Garson Reiner y Benjamín Wheeler, aunque el deus ex machina era el
mítico mafioso Meyer Lansky. Finalmente existen los llamados Bancos Privados. No
publican ningún balance y su papel en las finanzas propiamente suizas es insignificante.
Pero su acción e influencia en las finanzas mundiales es enorme. En Suiza, en suma,
existen 4.650 bancos o instituciones financieras, lo que da un total de uno por cada
1.300 personas. Pero tan impresionante cifra no convierte al país helvético en el líder
mundial bancario per capita.
Las islas Cayman constituyen un pequeño archipiélago en el Mar de las Antillas. Lo
forman sólo tres islas: Grand Cayman, Little Cayman y Cayman Brac, con una extensión
de 259 kilómetros cuadrados y una población que no llega a los 20.000 habitantes. Se
trata de las antiguas Islas de las Tortugas, descubiertas por Colón en 1.503. Sus únicas
riquezas naturales son las tortugas marinas, las palmeras y los cocoteros. Desde los
últimos treinta años se han convertido en un importante centro turístico. Pertenecen al
Imperio Británico en calidad de colonias. Pero el atractivo de las Caymán ya no es,
específicamente, el turismo. Desde hace unos veinte años se ha convertido en un Paraíso
Fiscal, propiciado por la amplísima autonomía de que goza. En estos minúsculos
territorios hay más de doscientos bancos, es decir uno, por lo menos, para cada cien
habitantes. ¡Esto sí que es un récord!.
Las Caymán son uno de los escondites favoritos del dinero de la Mafia y también de las
grandes compañías, en muchas de las cuales tiene intereses el Sindicato del Crimen o
incluso le pertenecen por completo. Al entrar en las Caymán, que -recordémoslo- es
territorio británico, las autoridades de Inmigración no sellan el pasaporte, ni a la entrada
ni a la salida, a solicitud del viajero. Los bancos realizan todo tipo de operaciones:
inversiones, transferencias de fondos, órdenes de compra y venta de acciones y toda
clase de valores, etc. Según parece, el segundo Colón de estos territorios, el que los
abrió al capital evadido, fué un conocido personaje del hampa norteamericano, Eddie
Levinson, que había sido socio de Fulgencio Batista, el dictador cubano predecesor de
Fidel Castro.
El único problema que plantean las Caymán es que están sobresaturadas de bancos,
amén del peligro de que cualquier día, aunque sólo fuera para justificar su existencia,
alguno de los organismos que luchan -o lo hacen ver- contra la evasión de capitales,
decida intervenir, siquiera proforma y algún agente honrado -o, simplemente,
despistado- "levante excesivamente la alfombra" y se arme un imprevisto desaguisado.
Esto ha hecho que, sin que las Caymán pierdan posiciones, los detentores de capitales
hayan buscado, en la misma zona -tan interesante por su proximidad geográfica con los
Estados Unidos- otro lugar donde ubicar otro Paraíso Fiscal. El lugar elegido resultó ser el
archipiélago de las Bahamas; una colonia británica, dotada de amplia autonomía,
compuesto por unas treinta islas e islotes, con una extensión de algo más de 11.000
kilómetros cuadrados y menos de 200.000 habitantes, el 95% de los cuales son negros o
criollos. Estas islas, situadas entre Florida y Cuba, constituían el emplazamiento ideal, no
sólo para el camuflaje de dinero, sino también para su posterior blanqueo a través de
operaciones bancarias aparentemente respetables y, en cualquier caso, absolutamente
legales.
En realidad, cuando Lou Chesler, socio del afamado capo de la Mafia, Meyer Lansky, se
trasladó a las Bahamas en 1960, su objetivo principal no era montar un banco, sino
simplemente colocar dinero del Sindicato del Crimen en áreas en las que también podía
florecer el negocio del juego. Chesler consiguió comprar numerosas propiedades,
incluyendo más de la mitad de la Isla de la Gran Bahama, la mayor del archipiélago en la
que está ubicada su capital, Nassau. El dinero de la Mafia pronto transformó aquéllas
paradisíacas islas en una especie de Montecarlo en gran escala, a pesar de las rigurosas
leyes que allí existían contra el juego. Según Waller -crítico norteamericano que se ha
ocupado in extenso del asunto, el hábil Chesler consiguió obtener una licencia especial,
no se sabe si mediante soborno, chantaje, o ambos recursos a la vez. Los hombres de
Lansky obtenían en las Bahamas lo que se proponían. Un ejemplo: a pesar de la
prohibición oficial sobre el empleo de ciudadanos norteamericanos en la isla, los casinos
oficialmente pertenecientes a Chesler estaban bajo la dirección exclusiva de individuos
con pasaporte estadounidense: Morris Schmetzler, que se hacía llamar Max Courtney,
Frank Reiter, antiguos agentes del otrora célebre gángster Dutch Schultz, Jake Lansky -el
hermano de Meyer- y Dino Cellini.
Una vez firmemente establecida la Mafia en el territorio, Chesler fue substituido por Max
Orovitz, la mano derecha de Lansky para asuntos financieros. Orovitz y otro mago de las
Finanzas, Daniel Ludwig, fundaron un pequeño banco, el "Bahama Bank" que,
sorprendentemente, al cabo de poco tiempo, se hizo con el control de la entidad bancaria
“Tanque de Change et Investissements de Suisse", de Ginebra, entidad que serviría de
puente para el blanqueo de dinero vía Europa. Los primeros propietarios de aquél banco
fueron Garson Reiner y Benjamin Wheeler. Pero pronto, en las Bahamas, empezarían a
florecer los bancos como setas. Al frente de los mismos se encontraban nombres como
Eddie Levinson, Doc Stacher, Bobby Baker, el homosexual protegido en la Alta
Administración norteamericana por el Presidente Lyndon Jhonson, y Lou Polier. El
siguiente y definitivo paso consistió en conseguir -es de suponer que mediante los
habituales métodos mafiosos- que las autoridades coloniales de las Bahamas concedieran
numerosas licencias para la implantación de bancos extranjeros, particularmente
estadounidenses, en el territorio. El primero en hacerlo fue el "Miami National Bank",
propiedad de Samuel Cohen, pero luego seguirían muchísimo más, hasta los cerca de
cuatrocientos que había en 1991, y que suponemos habrán aumentado en nuestros días.
Sólo resta resta añadir que como todo Paraíso Fiscal que se precie, los bancos locales no
pagan impuestos y los extranjeros o los pagan ridículamente bajos o no pagan, según los
casos. Y el secreto bancario es rigurosísimo, a la suiza.
Otro Paraíso se encuentra en la República de Panamá, cuyo territorio tiene una extensión
algo menor que Andalucía y su población no llega a los dos millones y medio de
habitantes. En ese país nominalmente independiente, los Estados Unidos controlan de
hecho la zona del Canal de Panamá, que une los dos grandes océanos. Como en los
países hermanos, existen los bancos locales y los extranjeros, con el mismo modus
operandi, aunque la particularidad -la especialidad, podría decirse- de tales bancos
panameños es el blanqueo del dinero del Narcotráfico originado en la vecina Colombia y
en México. El mismo papel desempeña en la costa de China la colonia británica de Hong
Kong, y es de destacar que ese superpoblado aunque comparativamente minúsculo
territorio -que debe volver a soberanía china en 1997- sólo tiene segura una cosa: el
status quo de sus bancos. Todo lo demás: opción de naturalización de sus habitantes,
respeto de sus propiedades, derechos y libertades, aún está por discutir.
Al Oeste de Hong-Kong, la Ciudad-Estado de Singapur es un caso similar: con sólo 581
kilómetros cuadrados y casi tres millones de habitantes, cuenta con casi cuatro mil



Parte 2

bancos y agencias, siendo otro centro de blanqueo de dinero, aunque el origen del
mismo -según indicios- es bastante más limpio que el de Hong-Kong. En Europa, dejando
aparte el caso paradigmático de Suiza, los Paraísos Fiscales son, por lo menos en
apariencia, bastante más discretos. Pero, por lo demás, la mecánica de su
funcionamiento es la misma. En las Islas Anglo-Normandas, en el Canal de la Mancha, y
pese a formar parte del Reino Unido al mismo título que el territorio metropolitano, los
bancos gozan de una serie de prerrogativas, fiscales y contables, que facilitan la acogida
legal de dinero fuere cual fuere su procedencia.
Estas tres islas, con una superficie de 195 kilómetros cuadrados y una población que en
1986 (los últimos datos que poseemos) era de 130.000 habitantes, tienen registrados
ochocientos bancos y agencias. El caso del mini-estado de Liechtenstein, situado entre
Austria y Suiza es especial, pues aunque sus leyes bancarias son algo menos tolerantes,
presenta en cambio la gran ventaja de una legislación comercial extremadamente dúctil,
que permite la instalación de un sin fin de compañías tapadera. Con sede oficial en
Liechtenstein, empresas ubicadas en cualquier lugar del mundo, aparte de gozar de un
sistema fiscal excepcionalmente benévolo, pueden montar "holdings" en los que se
disimulan con toda comodidad titularidades empresariales y se invierten y reinvierten
valores, de un país a otro, según las necesidades de la coyuntura en un momento dado.
La población de Liechtenstein no llega a los 40.000 habitantes, una quinta parte de los
cuales vive en la capital, Vaduz, en la que, según los últimos datos en nuestro poder, hay
190 bancos y un número algo menor en el resto del minúsculo país. La pequeña
República de Andorra es, junto al Principado de Mónaco, una Cenicienta entre los
territorios que estamos estudiando. El secreto bancario es igualmente riguroso, pero, en
términos comparativos, el volumen de negocio de sus bancos -mucho menos numerosos
que en los demás Paraísos- es notablemente menor. La especialidad, por así decirlo, de
ambos, es la captación de residencias oficiales de gentes adineradas, pero cuyo dinero es
de un origen limpio. Muchos conocidos deportistas de élite, jubilados pudientes y ricos
industriales retirados huyen de la voracidad de sus respectivos fiscos nacionales y se
acogen a la residencia andorrana o monegasca, para justificar la cual les basta con pasar
unos cuantos días -creo que no llega a un mes, -oficialmente- y así poner a buen recaudo
su dinero.
Finalmente, hasta hace poco, también Tanger, en Marruecos, fue una muy importante
base de¡ dinero errante. Pero al perder esa ciudad su estatuto de internacionalidad y
pasar totalmente a depender de la soberanía del Reino de Marruecos, empezó una
plácida pero evidente decadencia. Sus bancos, aunque gozan de ciertas prerrogativas con
respecto a las demás instituciones marroquíes del mismo ramo, han ido perdiendo la
confianza del Gran Capital. Y ya se sabe que en el negocio del Dinero la confianza y la
discreción son absolutamente básicos. Actualmente, Tánger parece limitar sus
actividades bancarias a operaciones especiales más o menos controladas por las
autoridades locales.
Tras este rápido periplo por todos !os Paraísos Fiscales, será conveniente volver al
principio, es decir, al prototipo de todos ellos: Suiza. En ese país se inició la práctica de
las cuentas numeradas. Aunque el secreto ya está garantizado por la ley suiza, tener una
cuenta numerada significa, además, que menos empleados del banco conocen la
verdadera identidad del titular de la cuenta; tal vez tan sólo el empleado que la abrió y el
director del banco. No garantiza, pues, un anonimato total, pero sí reduce prácticamente
a la nada los riesgos, aunque -hay que repetirlo- el secreto bancario está asegurado por
la ley suiza. Además de las cuentas numeradas existen también las cuentas codificadas
(cuentas con nombres clave) y también es posible tener libretas secretas. En cuanto a la
correspondencia con los clientes, si éstos pagan por ello, es enviada por correo personal,
en mano. Este secretismo ha dado lugar, en ocasiones, a situaciones chuscas. Parece ser
que Eva Duarte de Perón abrió varias cuentas numeradas por un valor total de quince
millones de dólares. Pero se le olvidó, antes de morir, decirle los números a su esposo,
Juan Domingo Perón. Por lo que se sabe, Perón no pudo nunca echarle mano al dinero,
que sigue disfrutando de la paz de su tranquilo retiro helvético.
Una variante del caso expuesto les ocurrió a las autoridades fiscales norteamericanas,
que acudieron a Suiza para localizar siete millones de dólares pertenecientes al gángster
Billie SolEstes. Al parecer, éste no había pagado los impuestos correspondientes a esa
suma, importantísima ahora y astronómica en la época en que ocurrió (1952). Esto es un
delito en los Estados Unidos, pero no en Suiza. Y los suizos se negaron rotundamente a
aflorar el dinero y hasta a admitir que existiera tal cuenta. El caso está ampliamente
expuesto en la obra del Senador Kefauver, "Crime in America". Como siempre y en todas
partes sucede, la costumbre terminó por obtener el preceptivo respaldo legal. En el año
1934, el Parlamento Suizo decidió que el secreto bancario fuera tipificado en el Código
Penal. Según Haberler ("Estructura y Ritmo del Comercio internacional”) la legislación
suiza sobre el tema serviría de modelo para otros Paraísos Fiscales, incluso corregida y
aumentada. Haberler cita, por ejemplo, el Articulo 47, que regula la cuestión del
siguiente modo:
“Quien intencionadamente y como ejecutivo o empleado de un banco no cumpliera con
su deber de guardar absoluto secreto profesional; o quien indujera o intentase inducir a
otra persona a cometer tal delito, deberá pagar una multa de 20.000 Francos, o será
encarcelado por un período de seis meses o ambas cosas a la vez".
En realidad, esta ley cantonal no hacia más que complementar los códigos cantonales,
que ya habían legislado sobre el secreto bancario helvético. Para remachar el clavo, en
1935, el Parlamento Federal aprobó un nuevo artículo del Código Penal, el 273. Decía
así: "Quien investigue o haga investigar secretos comerciales para hacerlos accesibles a
gobiernos extranjeros, empresas extranjeras, organizaciones extranjeras o a sus
agentes, y a quien los haga accesibles, será castigado con penas de prisión, no inferiores
a tres años". Aunque, anecdóticamente, un secreto bancario suizo haya dejado de serlo,
ello ha sido debido a accidente; son rarísimos los casos de corrupción de un empleado,
pues el sistema penitenciario suizo tiene fama de ser severísimo. Además, hay que tener
en cuenta que, como complemento al Código Penal, los eventuales infractores de la ley
del secreto bancario perderán, en la práctica, toda posibilidad de encontrar un empleo
digno en el país y, según los casos, hasta sus familiares directos pueden sufrir las
consecuencias del desliz del infractor.
La única manera de levantar la barrera que protege el secreto bancario es demostrar que
el cuentacorrentista ha cometido un delito en territorio suizo. Así, un narcotraficante
internacional puede tener una cuenta abierta en un banco suizo con toda la tranquilidad
del mundo; de lo único que debe asegurarse es de no permitir que un sólo gramo de
heroína de un alijo controlado por él sea vendido dentro de los confines del territorio
helvético. Los demás Paraísos Fiscales adoptan una diferente actitud legal en el aspecto
de la protección de los secretos bancarios. Pero, en la práctica, los resultados vienen a
ser los mismos en todos ellos, con especial eficacia y dureza en los Paraísos de moda, las
Bahamas y las Caymán.
En Liechtenstein, por ejemplo, el secretismo protege especialmente, como es lógico, a las actividades
comerciales. Podrá llegar a saberse que un determinado "holding" está fiscalmente ubicado en aquél minúsculo
territorio, pero lo que será materialmente imposible llegar a conocer son los detalles y el modus operandi y, aún
menos, obtener pruebas documentales. Quedan tan sólo por mencionar un par de territorios que, sin ser
propiamente Paraísos Fiscales importantes, son también utilizados como refugios transitorios de capitales y,
sobre todo, como bases de contrabando: Gibraltar y Macao. Esta última, minúscula colonia portuguesa de
dieciseis kilómetros cuadrados, situada al Oeste de Hong-Kong, tiene una buena dotación bancaria aunque el
interés primordial de este territorio, -cuya soberanía, de momento, no ha reclamado, insólitamente, Chinaconsiste
en servir de puerta comercial con éste gigantesco país asiático. Toda clase de mercancías -legales o noentran
y salen a través de Macao. La lógica parece indicar que cuando, en breve, Hong-Kong vuelva a la
soberanía china, Macao le substituya en sus funciones, incluidas las bancarias, compartiéndolas, probablemente,
con Singapur.
En cuanto a Gibraltar, pequeño peñón de soberanía británica, con seis kilómetros
cuadrados y unos treinta mil habitantes, es una base de contrabando de tabaco y drogas
hacia España, directamente o en tránsito. Toda la prensa española ha denunciado, con el
paso de los años, ese tipo de actividades, que las autoridades del Peñón, increíblemente,
parecen incapaces de atajar. En Gibraltar, por supuesto, también hay una excelente
dotación bancaria, amén de más de ¡un millar! de empresas, muchas de ellas
inmobiliarias, que operan mayoritariamente en la Costa del Sol, según recientes
informaciones aparecidas en la prensa.
Hemos querido insistir, en la anterior exposición, en el hecho de que la inmensa mayoría
de los Paraísos Fiscales son territorios calificables de pequeños o minúsculos y, en
algunos casos, ni siquiera poseen una soberanía nominal. Sólo Suiza y Panamá merecen
el calificativo de naciones, aunque ésta última sea, a todos los efectos prácticos, un
satélite de los Estados Unidos, y aquélla no tenga ningún peso militar ni menos político,
dada su tradicional política de neutralidad. Si las grandes potencias, -incluso bajo la
bandera de la ONU se decidieran a acabar con los Paraísos Fiscales, sería una operación
facilísima, limpia e incruenta. Por qué no lo hacen ya lo hemos expuesto de entrada: por
que los poderes reales, los poderes fácticos lo impiden, por ser los Paraísos auténticas
bases territoriales suyas. Las excusas legales o morales para no intervenir son
insultantemente ingenuas. No las necesitaron los Estados Unidos para intervenir
militarmente en la Isla de Granada, o en Vietnam durante años. Hace unos años
ocuparon militarmente el territorio panameño para deponer a Noriega, pero dejaron
intacta toda la estructura del narcotráfico y, a mayor razón, dejaron de echar una ojeada
a los bancos de Panamá.
En resumen: los Paraísos Fiscales existen por conveniencia del Sistema, uno de cuyos
pilares incorporados es, cada vez más, el Crimen Organizado. Los lectores saben que
Política y Crimen constituyen un matrimonio de conveniencia que, según se dice, son los
que más duran. Los Paraísos constituyen también unas bases operativas de
imprescindible utilidad para los servicios secretos de las potencias de primer orden, tal
como todos los que han estudiado el tema saben perfectamente, y se ha demostrado en
la práctica infinidad de veces. Y también sirven para la consolidación de ciertas grandes
fortunas, facilitando su ingreso en la llamada sociedad respetable.
He aquí la génesis de determinado tipo de blanqueo: el padre y fundador de una dinastía
adinerada es, hablando en román paladino, un ladrón. Roba, legal o ilegalmente,
ganándose el título de "barón ladrón", "capitán de industria" o "despiadado
comerciante". Es un hombre odiado por todos aquellos a los que ha robado, estafado,
explotado, desposeído de sus empleos o perjudicado de un modo u otro. En el proceso
de su meteórico enriquecimiento, incluso, algunas personas se han suicidado, o han
resultado muertas, y sus parientes maldicen el nombre del hombre que pagó para que le
mataran, impotentes para vengarse o procurar que se haga justicia. El delincuente en
cuestión funda, con su botín, un poderoso imperio, que sus hijos proceden a consolidad
y justificar sobre firmes bases comerciales. Para ello ha sido preciso limpiar el dinero
del padre. Es una operación que se llama, en argot financiero, Blanqueo, y que se lleva a
cabo en cualquiera de los Paraísos Fiscales. Consiste, básicamente, en llevar a los
mismos dinero en metálico e invertirlo en valores o en empresas altamente lucrativas.
Así, enormes compañías que, frecuentemente, llevan el nombre del primer ladrón, son,
en realidad, el dinero que fue robado a miles o millones de personas, pero que ahora,
tras el Blanqueo, es el núcleo de un capital legítimo, o, por lo menos, legal.
La tercera generación ya ha pasado por las mejores universidades, se expresa bien, se
ha casado con damas de una cierta alcurnia -a veces integrantes de la tercera generación
de otro "barón ladrón", con la consiguiente acumulación de capitales- y entonces se llega
al Blanqueo perfecto. El blanqueo social. Con tales macrocapitales se establecen
fundaciones y se destinan grandes sumas a fines caritativos, educativos, culturales y
filantrópicos de todo orden. Los departamentos de relaciones públicas airean, con una
buena técnica publicitaria, la generosidad de los mecenas, olvidando cuidadosamente que
tales fundaciones son, en realidad, un recurso legal para eludir el pago de impuestos
que, en definitiva, sólo pagan realmente las clases medias y bajas. Los miembros de la
tercera generación, o sus hijos, entran en política y ha sido tal la eficacia del blanqueo
social -que sólo fue posible con un inicial blanqueo financiero en un Paraíso Fiscal- que,
amparándose en la tradicional amnesia de las masas, y con la ayuda de la magia
financiera, un nombre que antaño fue detestado sea ahora respetado y atraiga los votos
necesarios para catapultar al primer plano de la sociedad a los retoños de un criminal.
Este Blanqueo se ha dado en todas partes. En Europa hay descendientes de negreros y
corsarios cuyas sagas han sido redactadas y adornadas por biógrafos mercenarios.
Dinastías que han fundado hospitales, escuelas y hasta Universidades Pontificias. En los
ubérrimos Estados Unidos de América, los primitivos delincuentes hallaron el terreno
propicio y hoy día las gentes pronuncian con reverente unción los apellidos de
Rockefeller, Vanderbitl, Morgan, Astor, Narriman, Kennedy, Carnegie, DuPont o
Bronfman. Un blanqueo que no hubiera sido posible sin el entramado bancario y sin los
ParaísosFiscales porque -no lo olvidemos- el deus ex machina de tales Paraísos son los
bancos; respetables instituciones con sedes metropolitanas, pero con agencias en las
Bahamas, las Cayman, en Panamá, en Liechtenstein, en Hong-Kong, en Suiza...
Los paradisíacos tiburones de la Alta Finanza llevan consigo, cual sus homónimos
selacios, sus rémoras. Se trata de los titulares de cuentas bancarias alimentadas con
dinero del llamado opaco, es decir, capitales cuyo origen es, en principio, totalmente
limpio, pero que buscan refugio para huir de la creciente y casi confiscatoria voracidad
del Fisco. El dinero negro de la Mafia y de algún delincuente aislado, se apoya en el
dinero Opaco. Así, el gran público se fija en casos, convenientemente aireados por los
medios informativos, de industriales honrados o de deportistas de élite, presentados
como "los malos de la película" y como los principales defraudadores de los sacrosantos
erarios públicos. Estas rémoras, que en Zoología guían al tiburón, en el caso que nos
ocupa son tan abundantes, que llegan a ocultar -o, por lo menos, camuflar- el cuerpo de
la Mafia y los carteles del Narcotráfico más o menos a ella infeudados. Para las masas
ignaras, los Paraísos Fiscales son un refugio del dinero de los ricos, pero en realidad son
la guarida del dinero de los delincuentes de! Crimen Organizado, infeudados, como todos
nuestros lectores saben, a la Alta Finanza Internacional, es decir, al Sistema.




 
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